La voz del silencio: una conversación con Marjorie Agosín

Cuando me enseñó su fotografía
me dijo
ésta es mi hija
aún no llega a casa
hace diez años que no llega
pero ésta es su fotografía
¿Es muy linda no es cierto? ...
...y aquí está toda hecha una dama
una estudiante de filosofía
una desaparecida
pero ¿no es cierto que es tan linda,
que tiene un rostro de angel,
que parece que estuviera viva?
(Circles of Madness: Mothers of the Plaza de Mayo, 1992)
En una reciente conversación con Marjorie Agosín, escritora chilena-americana-judía, comentábamos con respecto a uno de sus poemas que más le conmueve. Me indicó que en Circles of Madness: Mothers of the Plaza de Mayo (1992) hay un poema que la enternece profundamente. Evoca la imagen de una madre argentina que llega a casa y no encuentra a su joven hija universitaria. La voz poética de la madre rememora, "Esta es mi hija...ésta es su fotografía." Agosín explica que la hija es evidentemente una desaparecida, una silenciada. La madre, en su desesperación, establece un diálogo con lo único tangible que le queda de ella, su fotografía. Por lo tanto, Agosín subraya que lo que más le toca de esta tragedia es el recuerdo de una muerte que no debía haber ocurrido. La escritora me dice "no es una muerte por accidente, sino por ser diferente." Agosín revela que al entrevistar a la madre personalmente, sintió un profundo dolor. Lo describe no sólo como un dolor maternal sino, más bien, como un dolor universal y colectivo.
Efectivamente, son estas experiencias de la memoria que Agosín anhela recuperar y vocearen su obra. Marjorie Agosín, como poeta, es la voz del silencio; es la voz de los silenciados. Su poesía logra revelar múltiples voces femeninas que representan facetas surgidas del silencio, un silencio impuesto o voluntario. En los textos poéticos de Agosín, la mujer, ya sea chilena, argentina, judía, viva o muerta, logra una liberación emocional y sensorial por medio de la voz del silencio, que anteriormente había sido postergada. En los poemarios Circles of Madness y Zones of Pain/ Las zonas de dolor (1988), surgen voces femeninas provenientes de las sombras del terrorismo que acecha a las mujeres en Argentina y Chile. Aquí las voces brotan de un silencio impuesto que busca dar voz a los que no existen y a los que aún quedan. Al ser una especie de portavoz testimonial, Agosín se apropia de la palabra poética y logra recuperar, rescatar y recordar la memoria de los desaparecidos y de sus seres queridos de Chile, de la Argentina o del Holocausto. Su lenguaje poético concede iluminación, conocimiento y autoridad a la voz que ha sido marginada y oprimida.
En este artículo se aludirá a ciertos puntos fundamentales comentados durante el transcurso de nuestra conversación: sus influencias literarias, su misión como poeta, su desarrollo temático y su evolución como escritora feminista a escritora judía. Sobre todo, se deslindarán los matices de su propia interpretación del silencio de la mujer que predomina en su obra. De hecho, en su poesía, las voces, los silencios, las voces silenciosas y los silencios voceados confrontan directamente las propias realidades conflictivas y emocionales de la mujer colectiva. De este modo, una nueva voz surge del silencio mismo.
De ascendencia judía, de padres chilenos, Marjorie Agosín nació y se educó formalmente en los Estados Unidos después de haber radicado en Chile hasta su adolescencia. Recibió su doctorado en literatura latinoamericana de la Universidad de Indiana. En esta institución escribió su tesis acerca de otra escritora chilena, María Luisa Bombal. Aunque es residente permanente en los Estados Unidos, Agosín se considera, ante todo, chilena. Debido a que es auto-exiliada, siempre ha podido, sin temor, mantenerse en contacto permanente con Chile. En su obra ensayística reciente, Ashes of Revolt (1996), Agosín describe su situación en el exilio: "Exile, the act of seeing without being seen and of seeing everything from an outsider’s vantage point, provided me the tools to deepen my commitment to poetry..." (45). Ella misma confiesa que vive una vida esquizofrénica debido a que permanece en dos países simultáneamente (Scott, 235). Agosín prefiere escribir sus obras en español ya que este idioma le proporciona la libertad necesaria para tocar su historia, su país y su identidad. Esta identidad, expresa Agosín, es una realidad híbrida y compleja: "...a bicultural and bilingual reality caught between two countries, two languages, and two heritages --Christian and Jewish" (Ashes of Revolt, 31, 34). En su artículo "Marjorie Agosín as Latina Writer," Nina M. Scott indica que los textos de Agosín ilustran dos ejes de importancia que tienen que ver con su trasfondo profesional-cultural: "the particular role of a South American author writing from within the United States, and the broader issue of the relationship between Latin American and Latina literature" (235).
Aunque la mayoría de las escritoras de la minoría se identifican con el Tercer Mundo y la clase baja, suele ocurrir que una escritora latinoamericana como Agosín no es siempre aceptada por otras escritoras latinoamericanas ya que ella proviene de una clase más privilegiada. Inclusive escribió un poema aclarando su posición: "Defensa a la burguesa". Aunque nunca haya padecido estrecheses económicas, se identifica con los mismos asuntos socio-políticos que las escritoras latinas. Agosín, así como otras escritoras privilegiadas como Rosario Castellanos, Elena Poniatowska, Elena Garro y Margo Glantz, sobrelleva un gran sentido de responsabilidad de expresar las preocupaciones de las mujeres y de su cultura que han sido silenciadas a causa de su clase social, su raza, su religión y su género-sexo. Por ejemplo, en sus numerosas investigaciones críticas literarias, Agosín trata el asunto de conceder voz y justicia social a las mujeres ante una represión impuesta. Habla y escribe por las madres de los detenidos-desaparecidos en Chile y en la Argentina. Recientemente, sus obras se concentran más bien en las experiencias socio-histórico-políticas de los judíos dentro y fuera de Latino América empezando con su propia familia hasta Ana Frank.
Actualmente Marjorie Agosín es profesora de literatura latinoamericana en Wellesley College en Massachusetts donde vive con su esposo John Wiggins y sus dos hijos Sonia y Joseph. Aunque a Agosín se le conoce principalmente como poeta feminista, también es cuentista, crítica literaria, ensayista y editora. En 1995 publicó el poemario Noche Estrellada dedicado al arte de Vincent Van Gogh por el cual se le otorgó el prestigioso premio Letras de Oro. El mismo año recibió el Latino Literature Prize.
El año 1980 marca el inicio de sus publicaciones poéticas. Algunos poemarios más reconocidos son los siguientes: Conchalí (1980), Brujas y algo más/ Witches and Other Things (1984), Zones of Pain/ Las zonas del dolor (1988), Hogueras/ Bonfires (1990), Circles of Madness: Mothers of the Plaza de Mayo (1992),Toward the Splendid City (1994), Dear Anne Frank (1994), y Mujeres melodiosas (1997). Su ensayística recopila e interpreta poesía, cuentos, novelas y testimonios de escritoras como Gabriela Mistral, María Luisa Bombal, Violeta Parra, Rigoberta Menchú, Marta Traba, Elvira Orphée, entre otras: María Luisa Bombal: Apreciaciones críticas (1987), The Renewal of the Vision: Voices of Latin American Women Poets, 1940-1980 (1987), Scraps of Life: Chilean Arpilleras (1987),Women of Smoke: Latin American Women in Literature and Life (1989), A Dream of Light and Shadow: Portraits of Latin American Women Writers (1995), Tapestries of Hope, Threads of Love: The Arpillera Movement in Chile 1974-1994 (1996). En 1994 publicó su obra A Cross and a Star: Memoirs of a Jewish Girl in Chile en la que por medio de la voz de su madre, narra la trayectoria histórica de su familia judía y de sus experiencias viviendo entre los Nazis en Chile. Always from Somewhere Else (1998) relata la experiencia judía siguiendo la perspectiva de su padre. Unas de sus más recientes publicaciones son House of Memory: Stories by Jewish Women Writers of Latin America (1999) y Passion, Memory and Identity: Twentieth-Century Latin American Jewish Women Writers (1999). La primera es una antología de cuentos escritos por mujeres latinoamericanas, mientras que la segunda consta de una serie de ensayos críticos acerca de ciertas escritoras judías provenientes de Hispanoamérica.
Durante nuestra animada conversación bajo los árboles de los Jardines Botánicos de Phoenix, Arizona, le propuse a Marjorie Agosín una serie de preguntas acerca de su obra, de su persona y de su misión poética. Una de las preguntas iniciales fue acerca de sus influencias literarias. Me explicó que una de sus grandes influencias fue María Luisa Bombal: "Aunque no escribió poesía, su literatura, su narrativa, es muy lírica. Ella fue una persona que conocí y que marcó mucho mi vida." Bombal le dijo a Agosín que lo más importante era decir las cosas con poesía; inclusive, escribir la narrativa con poesía. Estas palabras de Bombal se le quedaron grabadas. Afirma que su influencia abarca todo lo que ha escrito, incluyendo la prosa. Junto con Bombal, Gabriela Mistral sigue siendo una gran influencia. Agosín confirma su afinidad a las mujeres. Añade que la han conmovido, sobre todo, lo que han dicho: "Neruda es maravilloso, Octavio Paz, Vallejo, Enrique Lihn. Pero las mujeres han hablado sobre las mujeres. Los hombres no entienden la problemática; no la viven, no la sienten. Siempre me he sentido indentificada con las mujeres." Agosín deslinda la temática de la mujer, su expresión, representación e identidad desde sus primeros poemarios Brujas y algo más/ Witches and Other Things (1984), en los cuales Agosín emplea la imagen arquetípica de "bruja" como símbolo del poder de la mujer, hasta la reciente colección de poemas Mujeres melodiosas (1997) cuyo propósito es hacer un tributo a las mujeres de la historia:
Creo que en este último libro Mujeres melodiosas yo quería celebrar las vidas de las mujeres y quería homenajear sus éxitos. Y allí tengo un poema dedicado a Sappho, a Delmira Agustini, a Alfonsina Storni, a mi madre, a mi profesora de historia. Y no he querido hacer diferencias entre grandes mujeres y mujeres ordinarias, sino que lo he querido poner todo junto. Y eso es lo último que yo he hecho en poesía.
En sus textos, Agosín fundamentalmente explora y rescata la situación de la mujer marginada. Su profundo interés por los derechos humanos y por la recuperación de la memoria, en general, le sirven de inspiración para escribir y dar testimonio a las voces marginadas y silenciadas ya sea a causa de una dictadura, de un genocidio o de una represión socio-cultural dominante: las madres, las abuelas, las esposas de los desaparecidos, la mujer aterrorizada sexual y espiritualmente, la mujer judía como Ana Frank. Por medio de las voces que testimonian, surge un discurso poético que reclama una realidad de justicia. De este modo, a través del lenguaje, de la imagen y de la metáfora poética logra restaurar y recrear la memoria y la identidad femenina de la mujer silenciada. Adriana Castillo de Berchenko describe el discurso poético de Agosín como vital e impetuoso, "...Poesía de emociones y sensaciones. Ternura y amor, ironía, compasión, deseo, nostalgia, rabia y deslumbramiento recorren sus versos" (191). Así pues, tales rasgos de su escritura se observan en múltiples sutilezas, yuxtapuestas, a la vez, con el terror y el dolor, desde su primer poema hasta el más reciente.
Durante el transcurso de nuestro diálogo le cité algunas líneas de "Los desaparecidos," uno de sus poemas que, personalmente, me ha impresionado por su contenido profético. Aparece en su publicación temprana Brujas y algo más/ Witches and Other Things (1980): "...yo juro apoderarme de la palabra/ ir con ella por los muros de la ciudad/ ir con ella donde anduvo el látigo/ ir con esta palabra..." Estas palabras son como el eje de su poesía. Las considero como una proyección profética de su misión literaria. Agosín claramente desarrolla su propia interpretación de esta misión poética agosiniana:
Yo siempre he querido, es una cosa muy, quizá, judeo-cristiana, yo he querido servir, ser útil a las personas... Siempre vi la poesía como vehículo para transformar a las personas, transformar la vida, para inspirar. Pienso que las muertes de tantas personas ocurren en vano. No quiero que tal injusticia aparezca desapercibida. Eso para mí ha sido un gran deseo, para usar la palabra en inglés, un acknowledgement, que la gente sepa lo que ha pasado, y que haya un conocimiento de la violencia, del horror y de las injusticias. Yo creo que a las personas les gusta conmoverse, necesitamos mucho amor, que es lo único que ha hecho que esta raza humana sobreviva. Y esto es lo que he querido hacer a través de la poesía.
Se vale, así, de su voz para contradecir un sistema gubernamental bárbaro para de esta manera, a través de la poesía, revelar, reclamar y recrear una posible realidad de justicia. Asimismo, Agosín sigue el hilo de este mandato de varias maneras a lo largo de la trayectoria de su obra poética.
Para Agosín, el silencio forma parte fundamental de la búsqueda de expresión de la mujer. Por medio del leitmotivo de la imagen, del símbolo y, especialmente de la metáfora, su poesía trata distintos aspectos del silencio que involucran, en particular, a la mujer: el silencio de los arquetipos femeninos tradicionales; el silencio impuesto por el hombre para lograr sumisión y obediencia de la mujer; el silencio impuesto por una dictadura; el silencio de la muerte; el silencio del tabú del erotismo; o el silencio de la felicidad y paz íntegra. En cierto sentido, estos aspectos del silencio formulan una especie de lenguaje o voz propia que, al expresarse, evoca las emociones y las sensaciones de la voz poética femenina que atraen al lector.
Es interesante reflexionar en la explicación que ofrece Agosín acerca de su propia visión en torno a los papeles que el silencio desempeña en torno a las mujeres y su obra escrita:
Creo que siempre la vida de las mujeres ha estado teñida de un silencio. Inclusive, todas las cuestiones del aborto, todo lo que tiene que ver con la sexualidad de las mujeres han sido como oculto. Todo el mundo decide por nosotros: la iglesia, los jueces. Yo he querido destapar ese silencio, y resaltar lo mucho que las mujeres tienen que decir. Creo que fue San Pablo quien dijo, "Mujer calla en las iglesias". Yo creo que las mujeres tienen el derecho de hablar. Por eso es tan importante en la escritura de las mujeres porque ellas presentan una posibilidad de ser diferente, de vivir otras vidas. Luego está un silencio que tiene que ver con la belleza, un silencio que tiene que ver con la naturaleza, hasta con una visión estética de las cosas en el mundo.
De hecho, por medio de ambos textos poéticos y ensayísticos, las voces femeninas de Agosín se esfuerzan por romper con el silencio oprimente y por destacar la existencia de una multiplicidad de expresión, esencia, y visión femenina. Inclusive, en A Dream of Light and Shadow: Portraits of Latin American Women Writers (1995), la escritora chilena recalca la importancia de eliminar aun otro tipo de silencio, la tendencia a ignorar a las escritoras que típicamente no pertenecen al cánon. Afirma que, en las últimas décadas, a pesar de una abundancia de traducciones y de la importancia concedida a esas mujeres extraordinariamente prolíficas, se conoce poco de las contribuciones culturales, ideológicas y políticas de las escritoras y artistas latinoamericanas que residen fuera de los círculos oficiales: "... it is essential to consider the work of those who are missing from the official histories, women whose writings do not appear in newspapers and journals of mass circulation, and whose work does not hang in museums." (8)
Al conversar en torno a la censura de la dictadura chilena, le mencioné su obra ensayística Scraps of Life (1987) que describe la historia de las "arpilleristas" chilenas, mujeres que emplean imágenes de tortura y represión en el bordado folklórico como medio para denunciar el abuso de los derechos humanos en su país. Sus arpilleras retratan y explícitamente articulan lo prohibido:
Eso también me interesaba que en una época de censura donde nadie podía hablar en Chile, estas mujeres comienzan a bordar lo que las palabras no pueden decir. Eso es un tema que para mí ha sido importante, recuperar las voces...También en mucho de mi trabajo político, está el silencio: la censura, el que no podemos hablar. A mí me marcó el golpe militar chileno. No importa si uno vivió el golpe o no. Es como parte de una memoria colectiva. El silencio en Chile durante la dictadura fue un silencio trágico y que ahora estamos pagando por ese silencio, por ese dolor.
Al indagar más a fondo los matices del silencio en torno a la dictadura y la censura, Agosín lo relacionó al silencio de las madres de la Plaza de Mayo en la Argentina. Conforme a su conocimiento del tema, las mujeres llevaban ciertas prendas de ropa tales como pañuelos blancos en el pelo en los cuales estaban bordados los nombres de los desaparecidos. A la vez, llevaban fotos de sus hijos en las manos o se las colgaban del cuello. Estas prendas simbolizaban un grito silencioso que pedía auxilio y que exigía el debido reconocimiento oficial frente a la ausencia. Es decir, las madres emplearon exactamente la misma arma que utilizaron los oficiales militares: el silencio. Sólo que el de ellas fue un silencio público y colectivo de resistencia, de protesta, de no-violencia, y del saber la verdad.
En su colección de ensayos Women of Smoke: Latin American Women in Literature and Life (1989) Agosín deslinda esta resistencia silenciosa de la dictadura argentina. Explica la forma en que los pañuelos blancos, la marcha lenta y silenciosa que circula la pirámide de la Plaza de Mayo crea un personaje femenino político: "The silence reflects the silence imposed on the female gender for centuries, which relegated women to waiting, to resignation. But here, silence holds a new significance. It is a silence that accuses, a silence that asks, ‘Where are our children?’" (93). En nuestra conversación, le pedí a la poeta que elaborara un poco más acerca de este tipo de silencio. Me explicó que de dicha situación surgió aún otra variación del silencio, aquélla relacionada con los espectadores de la marcha de las madres. Esto la llevó al recuerdo de un silencio de ignorancia previa, el genocidio de los judíos. En la siguiente cita tomada de nuestra conversación, Agosín explica el desarrollo de su interés por escribir acerca del Holocausto, empezando con las madres de la Plaza de Mayo:
Ellas marchaban con el silencio del dolor. Pero, luego aparecían los otros que las veían marchar, pero que tenían el silencio de la indiferencia. Entonces, hay este juego de la yuxtaposición. Esto es lo que me ha hecho escribir mucho. Luego, a través de esos silencios, a mí me empezó a preocupar el tema del Holocausto. O sea, yo siempre he sido judía, pero nunca escribí como una escritora judía. Pero creo que mi camino en torno a los derechos humanos en Chile me hizo pensar, bueno, ¿qué estuvo pasando en Europa cuando la gente en Suiza o en Francia veía a todos estos judíos que deportaban? Nadie decía nada. Y yo tengo un poema que dice: "Yo no supe nada de este asunto. Yo no vi nada. Yo no oí nada."
Este fue el momento culminante para Agosín, el punto de inspiración que la motivó a escribir reclamando su identidad judía. Así pues, la obra de Agosín traspasa cierta evolución en torno al silencio: el silencio de la mujer oprimida emocional y sexualmente, la censura de una dictadura, las arpilleras chilenas, la marcha de las madres de la Plaza de Mayo, y ahora, más recientemente, una concentración en el silencio de la indiferencia hacia el genocidio de los judíos. En tal caso, de este tipo de silencio que proviene del despego y de la indolencia surgió la voz judaica en su obra. Tres textos, todos publicados en 1994, evocan la experiencia trágica y violenta netamente judía; sus poemarios Toward the Splendid City y Dear Anne Frank. En su narrativa histórica acerca de su familia, A Cross and a Star, se retrata la esencia del ser judío en Latinoamérica, específicamente en Chile, durante la época de la presencia de los Nazis. En el prólogo de Dear Anne Frank , Agosín afirma que todos los textos del Holocausto le impulsan a uno a re-pensar "the moral character of those citizens who were wrapped in the shroud of ignorance and indifference, those civilian accomplices to a relentless and merciless brutality" (8). De hecho, el hilo que entreteje las voces de Agosín es la búsqueda de la expresión femenina la cual, suscitada por su preocupación por los derechos humanos y por el amor, logra formar una refinada armonía frente al dolor colectivo, ya sea chileno, argentino o judío.
Para concluir nuestra entrevista, le pregunté acerca de la trayectoria de temas en sus textos en torno a la mujer:
Antes ha sido más como con el feminismo, es decir, fue el feminismo, las luchas por el derecho a la igualdad, el aborto , el trabajo. Pero luego me interesó mucho la mujer como parte de un sistema en torno a los derechos humanos. Siempre me preocuparon las situaciones extremas: como lo que hace la mujer ante la guerra, que hace la mujer ante el horror, del, por ejemplo, ser una exiliada, una refugiada. Yo creo que mi poesía se ha politizado. Pero nunca ha sido panfletaria. Nunca ha tratado de atacar a los hombres. Nunca, ni siquiera, ha tratado de atacar a los criminales, a toda esta gente que cometió estas injusticias. Pero ha sido una poesía que he querido, en una forma como elegante, delicada, a hablar de lo que ha pasado.
De acuerdo a Agosín, el propósito de sus voces poéticas es el de acabar con el silencio impuesto para así re-edificar la memoria del ser humano. Incluso, para facilitar esta misión, ha tratado últimamente de simplificar un poco más su voz para que lo que ella escriba sea accesible a la gente común y corriente, al pueblo, "Yo quiero que mi poesía conmueva a la gente, no como nosotros, que somos académicas. Quiero que les llegue a todos para la sensibilidad de las personas. Yo quiero sensibilizar a la gente." Su deseo, pues, de sensibilizar, de humanizar el imponente silencio que hasta ahora ha desdeñado la historia y ha negado la verdad ante el terror, es de allí donde proviene una nueva voz del silencio, la voz de Marjorie Agosín.
Dolores M. Durán-Cerda, Ph.D.
Arizona International College
The University of Arizona

Obras citadas
Agosín, Marjorie. Ashes of Revolt: Essays on Human Rights. Fredonia: White Pine Press, 1996
---. Circles of Madness: Mothers of the Plaza de Mayo. Fredonia: White Pine Press, 1992
---. Conchalí. New York: Senda Nueva de Ediciones, 1980.
---. Dear Anne Frank. Washington: Azul Editions, 1994.
---. ed. A Dream of Light and Shadow: Portraits of Latin American Women Writers. Albuquerque: University of New Mexico Press, 1995.
---. Hogueras/ Bonfires. Tempe: Bilingual Press, 1990.
---. ed. The House of Memory: Stories by Jewish Women Writers of Latin America. New York: The Feminist Press at The City University of New York, 1999.
---. Elena Gascón-Vera y Joy Renjilian-Burgy, eds. María Luisa Bombal: Apreciaciones críticas. Tempe: Bilingual Press, 1987.
---. Melodious Women. Trad. por Monica Bruno Galmozzi.
---. ed. Passion, Memory and Identity: Twentieth-Century Latin American Jewish Women Poets, 1940-1980. Peterborough: Spectacular Diseases, 1987.
---. Cola Franzen, eds. The Renewal of the Vision: Voices of Latin American Women Poets, 1940-1980. Petersborough: Spectacular Diseases, 1987.
---. Scraps of Life: Chilean Arpilleras: Chilean women and the Pinochet Dictatorship. Trans. By Cola Franzen. Trenton: Red Sea Press, 1987.
---. Starry Night. Trad. por Mary G. Berg. Fredonia: White Pine Press, 1996.
---. Tapestries of Hope, The Arpillera Movement in Chile 1974-1994. Albuquerque: University of New Mexico Press, 1996.
---. Toward the Splendid City. Tempe: Bilingual Press, 1994.
---. Zones of Pain/ Las zonas del dolor. Fredonia: White Pine Press, 1988.
Castillo de Berchenko, Adriana. "Reseña de Brujas y algo más." Ventanal. Revista de creación y crítica. Université de Perpignan, 12: 190-192, 1987.
Scott, Nina M. "Marjorie Agosín as Latina Writer," Breaking Boundaries: Latina Writing and Critical Readings. Amherst: University of Massachusetts Press, 1989.

 
 
Ejército Zapatista de Liberación Nacional México, junio de 1999

Al Comité de la Diversidad Sexual;
A la comunidad lésbica, gay, transgenérica y bisexual:
Agradecemos que se nos dé la oportunidad de decir nuestra palabra en esta 21 Marcha del Orgullo Lésbico, Gay, Transgenérico y Bisexual a la que convoca algo de lo mejor de la diversidad sexual en México.
Reciban todas, todos, y los que no son ni todos ni todas, el saludo de los zapatistas en este día de lucha por la dignidad y el respeto a la diferencia.
Durante mucho tiempo, los homosexuales, lesbianas, transgenéricos y bisexuales hubieron de vivir y morir ocultando su diferencia, soportando en silencio persecuciones, desprecios, humillaciones, extorsiones, chantajes, insultos, golpes y asesinatos.
Lo diferente tuvo que soportar el ser reducido en su calidad humana por el simple hecho de no ser según una normalidad sexual inexistente, pero fingida y convertida en bandera de intolerancia y segregación.
Víctimas en todos los niveles sociales, objeto de chistes, chismes, insultos y muertes, los diferentes en su preferencia sexual callaron una de las injusticias más antiguas en la historia.
No más.
De todos los sectores sociales, de todos los rincones del país, de todos los centros de trabajo, de estudio, de lucha y de vida, se levanta una exigencia humana: respeto y reconocimiento de los derechos de la comunidad lésbica, gay, transgenérica y bisexual.
Hoy participan en esta jornada por el reconocimiento de la diversidad sexual en forma visible quienes, hartos de esconder su ser distintos, tienen la valentía y la combatividad en el pecho y la mirada.
Nada hay que esconder. Ni la preferencia sexual ni la rabia por la impotencia ante la incomprensión de un gobierno y un sector de la sociedad que piensan que todo lo que no es como ellos es anormal y grotesco.
¿De qué tienen qué avergonzarse lesbianas, homosexuales, transgenéricos y bisexuales?
¡Que se avergüencen quienes roban y matan impunemente siendo gobierno!
¡Que se avergüencen quienes persiguen al diferente!
Pero no sólo participan en este día de lucha quienes se pueden hacer ver y oír.
Muchas y muchos tienen que ocultarse -a veces de sí mismos-, pero no por ello renuncian a un derecho que es de todo ser humano: el del respeto a su dignidad, sin importar su color de piel, su lengua, su ingreso económico, su cultura, su creencia religiosa, su ideología política, su peso, su estatura o su preferencia sexual.
Para quienes están presentes en esta movilización, nuestra admiración por su valentía y audacia para hacerse ver y oír, por su ¡ya basta! orgulloso, digno y legít imo.
Nuestro saludo a su existencia organizada.
Nuestro apoyo a su lucha y a sus demandas.
Para quienes no están pero son, nuestro saludo y esperanza de que algún día se pueda ser y estar sin pena, sin vergüenza, sin temor.
Los y las zapatistas, y quienes no son ni los ni las, pero son zapatistas, saludamos la dignidad lésbica, gay, transgenérica y bisexual.
Larga vida a su combatividad y un mañana distinto, es decir, más justo y humano, para todos y todas los diferentes.
Vale. Salud y ojalá algún día el silencio no tenga ni un rincón para esconderse.
 
 


LETRAS
lengua larga

La escritora Angélica Gorodischer será una de las 22 mujeres entre los160 invitados al III Congreso Internacional de la Lengua Española y está dispuesta a tomarse muy a pecho esa (escasa) representación femenina. A pesar de que no puede adelantar detalles de la ponencia que presentará, da algunas pistas sobre el modo en que planea escandalizar a la docta audiencia.


Por Sonia Tessa
Desde Rosario

Angélica Gorodischer está convencida de que si viviera en Chubut no sería una de las disertantes del III Congreso Internacional de la Lengua Española, que revolucionará a Rosario del 17 al 21 de noviembre. La autora de Trafalgar y Kalpa Imperial sabe que sólo por la invitación de la municipalidad es una de las 22 mujeres -de 160 invitados- que tendrán algo para decir -según el Instituto Cervantes y la Real Academia Española- sobre "identidad lingüística y globalización". Con ese eje de debate, se desarrollará este acontecimiento que congrega, cada tres años, a académicos, escritores y autoridades de los medios de comunicación en alguna ciudad que no sea capital del país anfitrión, para debatir sobre el devenir del idioma español. No es porque Angélica tenga problemas de autoestima, ni porque le falten méritos. Sus 20 libros publicados, múltiples premios, la edición de su obra en varios idiomas y la próxima reedición de Kalpa Imperial en Estados Unidos no dejan lugar a dudas. Pero como buena feminista, sabe que a las mujeres
no les alcanza con el mérito. Y de eso se trata también este congreso.
La ausencia flagrante de escritoras le resulta "espantosa", aunque no atribuye tanto al machismo desembozado de los miembros de la Real Academia, sino más bien a una "ignorancia", que la vuelve a remitir al sexismo.
Aun cuando su intervención no hará eje esta vez en la cuestión del género, confiesa que apuesta a "escandalizar" con sus ideas sobre la identidad lingüística, un concepto que critica ferozmente. Y aunque no puede adelantar nada de la ponencia que le hicieron presentar por anticipado, cuenta algunas claves: "Hablo de identidad y explico que no entiendo un corno lo que quiere decir. La identidad de nuestra lengua es una sumatoria de todos los pueblos que se nos vinieron para la Argentina ¿de qué identidad me están hablando?", enfatiza esta escritora de 75
años que nació en Buenos Aires, pero vive en Rosario desde niña. "La identidad nuestra, la de los que nos reuniremos ahí, es ser escritores, o lingüistas, o críticos o lo que sea", agrega para concluir: "No entiendo muy bien qué es la identidad, prefiero hablar de valores, de ideología, y de la vida de la lengua, que me parece lo más fascinante que hay". Es por eso que arremete contra el concepto de "pureza del lenguaje", una cualidad que atribuye sólo a las lenguas muertas, como el latín o el sánscrito. "A mí lo de la pureza del lenguaje me parece una tontería. Estamos vivos porque somos mestizos. Nuestra lengua está viva porque lo es, así como todas las demás", dice.
Eso dirá -palabras más, palabras menos- en el congreso que tiene en vilo a la ciudad. Porque Rosario exuda entusiasmo por el acontecimiento cultural que ha logrado cambiarle la cara. Además de las obras públicas que la embellecieron, todos quieren saber de qué se tratará. Y como Angélica es una de las caras de la abundante publicidad televisiva que realiza la municipalidad, la gente se acerca a preguntarle. "Hay quienes no tienen la menor idea de qué es un congreso. Yo me doy cuenta por lo queme preguntan por la calle. Como aparezco mucho por televisión, me paran por la calle y me preguntan para qué se hace, y por qué, qué tiene que ver con la lengua, qué lengua", dice gesticulando como lo hace habitualmente, antes de sacar la lengua para mostrar que no es esa de la que se habla. "Entonces yo explico qué es un congreso, cómo gente que está en lo mismo se junta para estudiar algún aspecto y ver otras cosas nuevas. Y a qué vienen esto, es otra pregunta. Entonces yo explico que vienen a estudiar el idioma español, porque uno dice el idioma español y es más comprensible. A saber por qué de pronto han crecido de 63 millones a 400 millones los que hablan español en todo el mundo, que también vienen a ver cómo se habla el español acá, en Colombia, en Chile, en distintos lugares del mundo, que vienen para averiguar cuáles son las palabras que nos han enriquecido", agrega. Y allí de nuevo aparece su genio polemizador: "Tomá, acá les doy con todo...", hace el gesto de corte de mangas y arremete de nuevo contra la pureza del lenguaje. No sólo por eso le "da con todo" a la Real Academia, también critica el sugestivo raquitismo del congreso en cuanto a invitadas mujeres. Las hay involucradas con su organización, ya que la senadora Cristina Fernández de Kirchner es la presidenta honoraria de la comisión
organizadora, y la vicegobernadora María Eugenia Bielsa una de sus principales motores. Las hubo inmersas en la polémica, como la que se desató por la exclusión de Nélida Donni de Mirande a pedido de la comunidad educativa de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario, donde la lingüista tuvo una colaboración activa con la última dictadura militar. Luego, si bien la Academia optó por invitarla, ella se autoexcluyó. Hay también unas cuantas académicas invitadas, pero escritoras, muy pocas.
"La ausencia de Griselda Gambaro es algo que a mí me pega en el quinto forro de los ovarios, no puede ser. Es la mejor escritora argentina", se indigna Angélica, antes de aclarar: "No sé si no la invitaron y ella no pudo venir, o dijo que no. Pero en ese caso, deberían haberlo comunicado tal como lo hicieron con otros escritores varones. Fulano ha sido invitado pero no pudo venir por cuestiones de familia. Muy bien, la señora Gambaro fue invitada -en caso de que lo hayan hecho, que no lo sé-, pero no pudo venir por cuestiones X", completa la idea. No es la única omisión que le parece "espantosa". "No entiendo cómo no se la ha invitado a Diamela Eltit, cómo no se la ha invitado a Margo Glanz, a Elena Poniatowska. A lo mejor se las invitó y no se dijo que no iban a venir. De ninguna mujer se dijo la invitamos y no pudo venir", agrega.
Por eso, será una de las pocas escritoras que se siente en las mesas del Centro Cultural Parque de España. Y hoy es una de las caras visibles del congreso para Rosario. A ella no le molesta ser una celebridad a la que los canallas (simpatizantes del club Rosario Central) le agradecen por la calle haber dicho que el Congreso de la Lengua debiera hacerse en un lugar tan popular como esa cancha de fútbol, para que todos pudieran acercarse. "Me encanta ser una celebridad, porque soy una exhibicionista. Me hubiera gustado ser prima donna, una estrella, ese tipo de cosas", dice sin tomárselo demasiado en serio, divertida. "Me gusta figurar, andar por todos lados, soy muy gregaria, muy urbana, muy sociable. Por supuesto que escribo en soledad, pero yo no puedo dejar de ir al café a charlar con las amigas. Y escribo con todo eso, desde todos los acontecimientos y las experiencias", termina, antes de volver a regar las plantas, como lo hacía antes de empezar la nota, en el bello jardín de su casa del sur de la ciudad de Rosario. Con ese mismo bagaje se sentará el viernes 19 de noviembre a leer su ponencia sobre "Escritura literaria, la invención de una identidad", y tratará de cumplir el objetivo de escandalizar.--