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Entrevista
 
Diego Manso
Lili Ann <Bio>
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

Minas de carbón/Sergei Pimentel

Un "Mami... mami...", apagado, detrás de la pared. Dulcemente empujo la puerta y espío; Su bata de seda entreabierta, los pechos de crema agitados por el llanto, un espejo inclinado que refleja sus tobillos doblados y los tacos, en la noche.

Entro y me siento, silencioso. En estos mosáicos celestes y frios. El griterío impertinente, a lo lejos, de la muchedumbre en los balcones. Y la lampara, que oscila por el edificio estremecido; por su pena, que es un cuchillo entre los dientes.

"¡Quiero a mi mami!...", grita ahora, con fuerza. Se tapa la cara, eso de mirar hacia atrás: Allí viene la nebulosa de ampollas y jeringas bombeando flores putrefactas, sierras y pinzas ensangrentadas que a zancadas se levantan de la bandeja metálica ensangrentada y la persiguen, no alcanzan, la consumen. Prostitución.

Me arrimo. Estoy a su lado. Le sostengo la mano. Con la otra, acaricio la piel de su nuca, escondida en lo lacio del pelo. Está tibia y vive.

Allí llace el espectro de su madre, vencida, a unos pocos metros.Y ella con tremulas manos... las uñas, bañadas de negro, se hunden en la suave tela que lo envuelve. El Ser emerge, seductoramente. Lo acaricia, primero. Lo maltrata, de a poco y después. Lo retuerce.

La prenda infima se desliza hasta sus rodillas lechosas y furtivamente saca la navaja de sus comesuras marcadas. Me mira, con esos ojos maquillados por la angustia. Lleva al filo hasta la base de su sexo.

La suelto. Levanto una ceja y suspiro, digo:

-"Pará...", retrocedo.

Me sonrie. Lo aferra con odio y el destello de acero con fuerza se desliza. Irreversiblemente, amputándolo. Y lo sostiene en el aire, como una ofrenda. Tendones y venas; como raices, goteando, irremediablemente. Gatea dejando un sendero y lo planta, en los labios abiertos del sexo de su madre. Brota un hilo de sangre que corre de la punta por el costado, hacia el piso de mosaicos celestes.

Se acurruca en el charco, pálida como una geisha, desangrado. Y no hay nada que yo pueda hacer, solo contemplar estupefacto.

Me levanto con mi ropa blanca salpicada, para arrojar un último vistazo en trance. Busco en el bolsillo de la bata su pañuelo perfumado para llevarmelo a los labios, temblando y aspiro. Pesadamente doy media vuelta, lo guardo y me marcho. Corriendo, de a poco, lloriqueando. Con un portazo está la calle y el Sol que amargamente me apostrofa, desconsolado, con sus rayos ambar configurando un atardecer marchito.

Sergey Pimentel



La barca/Sergei Pimentel

Una mascara de latex con la cara de mi viejo me lanza una mirada, inútil como el rayo, desde su cabezal de telgopor. Esa energía bruta se abre paso entre los resecos maquillajes de mi velador, desparramandolos con la impaciencia más pura. Los labios transparentes de ese rostro maldicen los fasículos perdidos de la biblioteca inalcanzable. Lo imagino en
retrospectiva como dos huellas en la arena detrás mio y una mano amputada que me sostiene sin fuerza el hombro, para que las olas no me ganen. Sé que en pleamar se borrá su camino y será, además, el momento en que por fin mi barco navegue fuera de este baradero, sin provisiones ni sextante. Garabatearé mi vitácora en páginas de oro, para el gusto de otros; ¡A ti te hablo, improbable ser de fuego que lames mi obra!

Pero me doy cuenta de que el viento no viene de la playa; Es el chiflete de la puerta de mi camarote, que da a la cubierta. A ésta me abro, con el deseo de caer en la reposera veraniega. Esta noche invernal, quiero escaparme de mi tragedia con risas. Sólo si la divinidad dispone -débilmente iluminado por las estrellas de mi constelación vergonzosa- soplaré mi pipa marinera, mientras sueño a mis amigos en clases majistrales. En lo oscuro de mi ojo actuarán los personajes de esta fábula; Brindarán por la muerte de una era decadente gritando borracheras a los sordos en el callejón mas triste y viscoso.

Sergey Pimentel


 

Crónica II/Vasago

Como poder? Como podés?!

Tener todo un intercambio salival cargado de un gusto distinto ...un gusto al cual uno debe acostumbrarse en solo cuestión de minutos.
Minutos-solo ese tiempo lleva darse un beso, solo eso dura ese beso extraño de gusto raro totalmente ajeno a uno....para después continuar por el cuello...lamer el cuello, ese famoso cuello sudando con olor a perfume barato, esencia post shave o tal vez un HUGO BOSS ,toda una suma ecléctica de factores que empeoran el sabor de ese cuello fulanezco.....que ahora suda ,suda por demás mezclando su sudor con todo el smog de la noche ,lamida de vaca debe ser más rica ,por lo menos no tan salada, nunca pude entender tanto a Carlitos Balá hasta ese momento....pensar que tenía tanto mensaje entre líneas.
Como recorrer el cuello ,cuerpo, de un extraño con la lengua??? .Los más oZados llegan a zonas totalmente extrañas como...huuuu k oZados.....exacto “OZ” “SADOS”= mezcla rara de penúltimo habitante de la tierra del mago de OZ y de primer Sadomasoquista que se atreve a todo con tal de sentir el placer de un sabor ajeno.
Luego de la breve familiarización de ambos extraños hasta ese momento....se suma a todo esto el SEXO ORAL ¡!!!huuuuuu....(ok mi parte favorita) pero? No se supone tiene olor neutro? Como si las mujeres tienen olor a pescado entonces los hombres a k tienen olor???? A PIJA! A LIKIDO PRE-PRE- SEMINAL!!! A BOLAS CARAJO! a las jodidas bolas de un fulano! de un tal vez sucio! kien sabe? yo no vi ke te bañes antes?! ........como si todo esto fuera poco se + a todo la señorita , VASELINA!!! exacto! Nunca estuvimos mejor!! para la dama y el caballero , y/o/u el caballero y el caballero....momento tan poco excitante si los hay, si durante todo este “preludio carnal” estaba al palo ya se me bajo ,si estaba ebrio...supongo ...................................., pero se supera la prueba y viene el otro momento excitante!!!! Si se llama”watch me”! exacto, uno de los fulanos se pone el CONDENADO FORRO para que el otro fulano lo miré ....todo esto para evitar cualquier posible contagio de algo k puede tener ...que se yo, esas cosas supongo tienen los fulanos!!
Después de superar todas estas pruebas , parece tan extraño querer dormir junto a él fulano?!.perdón perdón, yo en una situación así directamente cojo y me voy , pero......la cualidad de los seres humanos , pregunto? no es la de contener? acaparar situaciones de modo sutil? hacer mimos?
Entonces , pork es tan extraño dormir con un fulano, no es aun más extraño chupar,intercambiar,acabar,todo eso?!!!!!!
Como poder dormir en la casa de un fulano después de haber intercambiado fluidos salivadamente salinescos , olores diversos, un aliento seco y denso .

Vasago


 

TEODORA/Lili Ann

Capítulo V

MABEL

¿Quién diría que personas tan simples pueden ser tan crueles?

Los vecinos han salido a hacer cosas de vecinos: barrer la vereda o ir a la verdulería. Actividades comunes de y para personas comunes. Pero hoy se les ha ocurrido variar su comportamiento. Critican a Mabel. Dicen palabras violentas, suspiran y miran con cara de lástima. Y es que Teodora fabricó una amiga.

A Mabel se le caen los ojos, el pelo, la ropa. Se la sheva el viento o el agua. Y así todos la shevan adentro. Aunque la forma de Xamar la atención no sea de lo más común no deja de ser buena.

Teo la creó. Y así dejó de estar sola. Mabel no habla ni va a hablar, pero Teo está dispuesta a escucharla cuando sea el momento. Al fin y al cabo, justamente ese es el rol que Teo le asignó a Mabel: el de amiga.



 

THE SHELTERING SKY /Lili Ann

Ningún violinista entristecería más este momento.

Los campos polvorientos soportan la pesadez de las circunstancias y las personas más. Las plantas de sus pies saben que el terreno es punzante y se entierra aún más en los pequeños pies de los infantes, que corren llevados por las manos de quienes tratan de protegerlos: sus madres.

¿Quién merece ser juzgado de esta forma?

El poder es quien manda ahora. Aunque las lágrimas llenen ríos y las balas atraviesen corazones, nadie podrá cambiarlo.

¿Qué Dios tan macabro permite esto? El suyo, el mío, el nuestro. Todos quizás, porque no hay ninguno que se haga presente para detener tremenda atrocidad. Como la frase bien dice "quien calla, otorga" Así que, permaneceremos parados en nuestros suelos de papel esperando algún nuevo Mesías que se atreva a enfrentar a los sangrientos líderes.

Las personas buscarán refugios y tratarán de olvidar, sin preguntarse si el olvido es en verdad perdón. Volarán las aves sobre los hombres que arremetieron en contra de ellas, pero los hombres no dormirán jamás en completa armonía. Porque los pájaros pueden intentar sacar sus ojos.

Quién abandona sus recuerdos, no retoma la vida que llevaba. Y el abuelo y el niño se defenderán con sus cansadas manos. Corriendo no siempre se llega al lugar esperado y eso se sabe.

"Siempre tendrás miedo de salir, pero más miedo tendrás cuando estés afuera" le dice.

El encierro es muerte.

Se refugian los que temen. Y el abuelo ya no vive. Las miradas del niño no alimentan el estómago pero si el alma. Y el mundo duerme un poco más alto que ellos. Quizás por eso no los ve.

" ¿Ahí ves la lluvia?" Le pregunta. El niño mueve la cabeza para los costados. Dijo no. El abuelo, sin fuerzas, lo sube más alto. Aún no han alcanzado la ventana, pero él siente las gotas deslizarse por barrotes que simulan encarcelar eternamente.

Las ropas se caen, se rasgan y se ensucian. No todo paño es abrigo y el niño no quiere morir de frío. Si muere, el abuelo pasará los últimos días en soledad. Y eso le muerde el corazón y lo atormenta tanto. Tanto que a veces el peso parece no soportarse más.

Los días están pasando despacio. ¿Se resiste el miedo tanto tiempo? No lo creo. Un suspiro y después el llanto. Los niños si lloran. De día la memoria está distraída, pero de noche las imágenes aparecen en los sueños. Las peores postales de la guerra parecen poseer cada detalle: La sangre y las heridas; las explosiones y las heridas; las familias rompiéndose. Rompiéndolas quien se cree Dios.

 

 


 

PERCATARSE (por li)/Lili Ann

No nos va a alcanzar la vida terrenal para decirnos las cosas. Porque ya perdimos anios y no lo vamos a hacer. La verdad es tan directa que nos esquiva...porque nosotros no lo somos. No somos hoy quienes realmente fuimos ayer. Ayer las cosas no te vieron y te atropeyaron. No te vieron y te pisaron...no estuvieron y te lastimaron. La verdad se escapó y vos te tomaste de sus alas para que te llevara,...o para arrancárselas. Y atónitos hoy miramos el cielo y callados maniana podríamos volar. Pero nadie nos dice que esto es un suenio. Por eso culpamos a nadie. Nadie nos quiere pero tampoco nadie nos odia. Porque son sentimientos paralelos y porque tenés los ojos tapados. No quiero que te des cuenta de la inexistencia de esto. Es todo muy resbaloso intencionalmente. Uno se cae,...y la fantasía se derrumba. Y al lado nuestro sólo queda un montón de nada.

Percatarse, quizás, de algo.

lili_ann@tutopia.com
zi_lili@tutopia.com
avrilita@tutopia.com
avrilfreza@hotmail.com
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"En realidad nunca crecemos.
Sólo aprendemos a comportarnos en público." =)

-Bryan White
TrOz!!!--------------------------------------------------------------------


 


 

Certificado Mágico - Marcelo Nieto

para Luis

 

Como si fuera la proa de un buque cortando en dos la superficie de un ancho mar, así avanza tu recuerdo hacia mí a través de esta niebla, de estas aguas quietas, en esta fría noche.
Esta noche desde cuya profundidad te deslizas sigiloso hacia aquí, cuesta abajo, y te instalas, te instauras como rey sin patria (¿acaso otro rey de las nieves y de las brumas?); y ahora aquí estás, junto a mí, en este cuarto que amo, junto a estos libros que sólo por hoy han dejado de ser mi única compañía, junto a este collar de cuentas de madera que estrujo furioso cuando todo se hace nudo, y se me hace imposible palpar el relieve de la trama, y la vida ya no es fiesta.
Caes como una espada filosa sobre mi espesor, te incrustas en mi pecho como una piedra engarzada, te vuelcas sobre este rostro que aúlla herido, te sumerges en esta sangre que clama iracunda; y desde allí me habla tu voz, me incita tu risa, y me interrogan tus ojos volcados sobre mis ojos para que te mire: tus ojos desnudándome en una mirada que cubre hasta mis más antiguas derrotas, mis declives y mis cimas.
La luna, brumosa, lejana, apenas perceptible, ilumina desde lejos este cuarto adonde te has abismado; y aquí estás, ciertamente, observando conmigo los reflejos tenues de la luz acariciándose el lomo sobre el color rosa viejo de esta pared, mientras el té humeante me aguarda en la taza enorme, junto a los almohadones donde me arrellano junto a tu recuerdo, que es la forma de exorcizar tu ausencia -ausencia de manos doradas, de hombros como humo, de cabellos como lechos –, y te extraño, y te extraño.
Pero no estás. Aunque yo me fabule mundos para hoy, para mañana, para un día después de mañana, tú no estás. Y yo me cubro los ojos con la palma de mis manos, y tatúo en mi rostro la desmesura, el desconsuelo, la gélida caricia de la soledad. Entonces te busco, y no te encuentro. ¿Porque cómo hallar aquello que nunca se ha tenido? ¿Cómo encontrar y reconocer lo lejano, lo imposible, lo que está separado por un muro que rebasa cualquier intento frenético? Y mi cabeza gira, gira, y gira como enloquecida en el carrusel cruel de este universo hecho a la medida de mi dicha, hecho a la medida de mi pena. Y tengo miedo, pues qué si no estuvieras tú hecho para mí.
Y tú, entretanto, ¿adónde te lleva la marea ingrata? ¿ Por qué te aleja (de mí) el sonido perverso de la flauta encantada en manos de cualquier falaz enamorado? ¡Marea y sonido ingratos y perversos ambos! Pues ambos te alejan de mí tanto que no consigo verte, y desde lejos sólo un destello, una chispa, me permiten saber que allí estás, que no te has ido definitivamente, que tu cuerpo aún tiene la consistencia de las revoluciones y los magníficos tesoros de la aventura; y que, desde esa lejanía, también, buscas con manos, con piedras y con yedras el camino que te conduzca a algo más que esto. Porque no estás ciertamente destinado a ser sombra infame de nadie, pues tu luz se derrama dulce sobre cualquier hora y lugar de este enrarecido mundo.
Caes, caes. Una y otra vez. No te cansas de llegar, aunque nunca te hayas ido. No cesas de irte, aunque nunca hayas llegado. Y los cuencos de mis manos intentan, dementes, aprisionarte, beber de la memoria. Entonces se quiebran los cristales, y caen como lluvias tus cabellos y se unen a los míos, y recuerdo el tufo helado a alcohol, y el rancio humo de cigarrillo asaltándome en aquel amanecer tardío viniendo de Sitges, con tu abrazo aún anudado a mi abrazo, y nuestros cuerpos oscilando juntos, acompasados por el ritmo de una bella canción, y tu cabeza apoyada en la mía, descansando, descansando...
¿Y si hubiera entrado en erupción y hubiera estallado en mil pedazos entonces nuestro Vesubio feroz? Feliz hubieran dicho de mí. Encastrados en piedra, vueltos estatua de cenizas, pero juntos. Hasta el fin del mundo. Hasta la consumación de la última de las estrellas. Pero te fuiste. Y yo me quedé aquí, detenido en un tiempo que sólo yo sé, bajo el cierzo congelado que horada mi cuerpo con su silbido, y donde aguardo el milagro que no viene, que tal vez ya no llegue, mientras tu estarás solo, desvistiendo tu cuerpo en la frialdad de unas sábanas que no saben abrazar, y que no acarician por más suaves que parezcan.
Oh rey de las nieves y de las brumas, oh rey de los campos y de las lilas, oh rey de los pájaros y de las nubes que cruzan veloces este aire y este pensamiento, ya no busques, y olvida. Simplemente. Pues olvidando se encuentra. Y ven, cruza presuroso este cielo tachonado de estrellas antes de que la tempestad se lance impetuosa y furtiva sobre la extensión de la tierra.
Y olvida. Olvida, pues olvidando se encuentra: una mano, la mía, que está tendida hacia ti, y un rostro, el mío, que está vuelto hacia ti.
Sonríeme, entonces, con esa ternura con que sólo tú sabes. Luego, toca mi corazón con tus manos, y abre una a una sus puertas. En esa, detrás de esa única puerta, te encontrarás a ti mismo, vuelto por fin rey con patria, tatuado junto a mí en un momento de la eternidad.


 

Con el agua sobre tu rostro- Marcelo Nieto

Vientos de mayo, que danzan en el mar …
¿vísteis a mi amor en algún sitio?
¡Ay de mí! ¡Ay de mí!
¡Por los vientos de mayo!
¡El amor es desgraciado cuando la amada está lejos!

Poema IX
James Joyce

 

 

El agua se lanza con fiereza contra las rocas del muelle donde me hallo, esperándote.
Las horas pasan lentas, los días perezosos, y esta espera mía no tiene fin.
Mis ojos se pierden en la excesiva anchura de esta masa de agua, y a lo lejos se sumergen
como las campanas de buzo arrojadas con violencia al fondo del agua.
En la distancia, un carguero avanza imponente cortando en dos la piel acuosa del mar

¿Y cuántos días hacen que te fuiste, arrastrado por el rumor verdoso de otras tierras?
¿Cuántos días hace que te espero con la salobre brisa marina esculpiéndome un nuevo rostro?
E imagino que el barco que te llevó, te devuelve ahora inalterable, y desde la proa saludas
y desde allí me avientas un pañuelo que lleva el perfume de la tristeza, y el desconsuelo.

Pero no vienes.
No vuelves, a pesar de estas lágrimas.
Y yo no duermo, vuelto estatua expectante en medio de este batir arremolinado de olas.

Cada noche, al salir en el firmamento Rígel alzo una mano,
E intento tocarla, como si pudiera.
Porque sé que tú, allá lejos, haces lo mismo con Aldebarán, y me buscas.
¿Y no te guiará el brillo de esas estrellas hasta mi abrazo vacío, hasta mi piel ahora gélida?
¿No te hará volver acaso mi aúllo de animal herido?
¿O no escuchas los agudos chillidos que lanzo desesperado a la luna que me ilumina indolente?

¿Y nadie te habrá visto correr desnudo con un cirio encendido bajo los árboles,
buscándome en esta errancia impuesta,
en esta huida con que te cubriste como bajo un manto?

¡Vuela gaviota, vete de mi lado, y aleja de mí tus rojos pies!
¡Vuelen oscuros petreles, huyan hacia cualquier parte!
¡Que nadie vea cómo se mofan de mi estado en su desigual y agorero graznido!
Pues en verdad desgraciado es aquel que ama con locura a quien se ha ido tan lejos.

¿Y tú, viento fresco, acaso no soplarás presto para llevar largas las altas velas,
y permitir así a esta nave ir en busca de aquel que se halla perdido, y clama en voz alta
debajo de las crestas de un bosque en flor, que tiene matices de oro en el follaje?

Oh vientos del otoño, dispersen mi lamento
Oh vientos del otoño, diluyan mi pena
Y enjuguen las lágrimas de mis ojos, aunque haga frío, y sea de noche, y él no venga…


Marcelo Nieto


 

 
 
 

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ecturas en el living de la casita 2007 al 2009