Minas de carbón/Sergei
Pimentel
Un "Mami...
mami...", apagado, detrás de la pared. Dulcemente empujo
la puerta y espío; Su bata de seda entreabierta, los pechos
de crema agitados por el llanto, un espejo inclinado que refleja
sus tobillos doblados y los tacos, en la noche.
Entro y me
siento, silencioso. En estos mosáicos celestes y frios. El
griterío impertinente, a lo lejos, de la muchedumbre en los
balcones. Y la lampara, que oscila por el edificio estremecido;
por su pena, que es un cuchillo entre los dientes.
"¡Quiero
a mi mami!...", grita ahora, con fuerza. Se tapa la cara, eso
de mirar hacia atrás: Allí viene la nebulosa de ampollas
y jeringas bombeando flores putrefactas, sierras y pinzas ensangrentadas
que a zancadas se levantan de la bandeja metálica ensangrentada
y la persiguen, no alcanzan, la consumen. Prostitución.
Me arrimo.
Estoy a su lado. Le sostengo la mano. Con la otra, acaricio la piel
de su nuca, escondida en lo lacio del pelo. Está tibia y
vive.
Allí
llace el espectro de su madre, vencida, a unos pocos metros.Y ella
con tremulas manos... las uñas, bañadas de negro,
se hunden en la suave tela que lo envuelve. El Ser emerge, seductoramente.
Lo acaricia, primero. Lo maltrata, de a poco y después. Lo
retuerce.
La prenda
infima se desliza hasta sus rodillas lechosas y furtivamente saca
la navaja de sus comesuras marcadas. Me mira, con esos ojos maquillados
por la angustia. Lleva al filo hasta la base de su sexo.
La suelto.
Levanto una ceja y suspiro, digo:
-"Pará...",
retrocedo.
Me sonrie.
Lo aferra con odio y el destello de acero con fuerza se desliza.
Irreversiblemente, amputándolo. Y lo sostiene en el aire,
como una ofrenda. Tendones y venas; como raices, goteando, irremediablemente.
Gatea dejando un sendero y lo planta, en los labios abiertos del
sexo de su madre. Brota un hilo de sangre que corre de la punta
por el costado, hacia el piso de mosaicos celestes.
Se acurruca
en el charco, pálida como una geisha, desangrado. Y no hay
nada que yo pueda hacer, solo contemplar estupefacto.
Me levanto
con mi ropa blanca salpicada, para arrojar un último vistazo
en trance. Busco en el bolsillo de la bata su pañuelo perfumado
para llevarmelo a los labios, temblando y aspiro. Pesadamente doy
media vuelta, lo guardo y me marcho. Corriendo, de a poco, lloriqueando.
Con un portazo está la calle y el Sol que amargamente me
apostrofa, desconsolado, con sus rayos ambar configurando un atardecer
marchito.
Sergey Pimentel |
La
barca/Sergei Pimentel
Una mascara
de latex con la cara de mi viejo me lanza una mirada, inútil
como el rayo, desde su cabezal de telgopor. Esa energía bruta
se abre paso entre los resecos maquillajes de mi velador, desparramandolos
con la impaciencia más pura. Los labios transparentes de
ese rostro maldicen los fasículos perdidos de la biblioteca
inalcanzable. Lo imagino en
retrospectiva como dos huellas en la arena detrás mio y una
mano amputada que me sostiene sin fuerza el hombro, para que las
olas no me ganen. Sé que en pleamar se borrá su camino
y será, además, el momento en que por fin mi barco
navegue fuera de este baradero, sin provisiones ni sextante. Garabatearé
mi vitácora en páginas de oro, para el gusto de otros;
¡A ti te hablo, improbable ser de fuego que lames mi obra!
Pero me doy
cuenta de que el viento no viene de la playa; Es el chiflete de
la puerta de mi camarote, que da a la cubierta. A ésta me
abro, con el deseo de caer en la reposera veraniega. Esta noche
invernal, quiero escaparme de mi tragedia con risas. Sólo
si la divinidad dispone -débilmente iluminado por las estrellas
de mi constelación vergonzosa- soplaré mi pipa marinera,
mientras sueño a mis amigos en clases majistrales. En lo
oscuro de mi ojo actuarán los personajes de esta fábula;
Brindarán por la muerte de una era decadente gritando borracheras
a los sordos en el callejón mas triste y viscoso.
Sergey Pimentel |
Crónica
II/Vasago
Tener todo
un intercambio salival cargado de un gusto distinto ...un gusto
al cual uno debe acostumbrarse en solo cuestión de minutos.
Minutos-solo ese tiempo lleva darse un beso, solo eso dura ese beso
extraño de gusto raro totalmente ajeno a uno....para después
continuar por el cuello...lamer el cuello, ese famoso cuello sudando
con olor a perfume barato, esencia post shave o tal vez un HUGO
BOSS ,toda una suma ecléctica de factores que empeoran el
sabor de ese cuello fulanezco.....que ahora suda ,suda por demás
mezclando su sudor con todo el smog de la noche ,lamida de vaca
debe ser más rica ,por lo menos no tan salada, nunca pude
entender tanto a Carlitos Balá hasta ese momento....pensar
que tenía tanto mensaje entre líneas.
Como recorrer el cuello ,cuerpo, de un extraño con la lengua???
.Los más oZados llegan a zonas totalmente extrañas
como...huuuu k oZados.....exacto “OZ” “SADOS”=
mezcla rara de penúltimo habitante de la tierra del mago
de OZ y de primer Sadomasoquista que se atreve a todo con tal de
sentir el placer de un sabor ajeno.
Luego de la breve familiarización de ambos extraños
hasta ese momento....se suma a todo esto el SEXO ORAL ¡!!!huuuuuu....(ok
mi parte favorita) pero? No se supone tiene olor neutro? Como si
las mujeres tienen olor a pescado entonces los hombres a k tienen
olor???? A PIJA! A LIKIDO PRE-PRE- SEMINAL!!! A BOLAS CARAJO! a
las jodidas bolas de un fulano! de un tal vez sucio! kien sabe?
yo no vi ke te bañes antes?! ........como si todo esto fuera
poco se + a todo la señorita , VASELINA!!! exacto! Nunca
estuvimos mejor!! para la dama y el caballero , y/o/u el caballero
y el caballero....momento tan poco excitante si los hay, si durante
todo este “preludio carnal” estaba al palo ya se me
bajo ,si estaba ebrio...supongo ....................................,
pero se supera la prueba y viene el otro momento excitante!!!! Si
se llama”watch me”! exacto, uno de los fulanos se pone
el CONDENADO FORRO para que el otro fulano lo miré ....todo
esto para evitar cualquier posible contagio de algo k puede tener
...que se yo, esas cosas supongo tienen los fulanos!!
Después de superar todas estas pruebas , parece tan extraño
querer dormir junto a él fulano?!.perdón perdón,
yo en una situación así directamente cojo y me voy
, pero......la cualidad de los seres humanos , pregunto? no es la
de contener? acaparar situaciones de modo sutil? hacer mimos?
Entonces , pork es tan extraño dormir con un fulano, no es
aun más extraño chupar,intercambiar,acabar,todo eso?!!!!!!
Como poder dormir en la casa de un fulano después de haber
intercambiado fluidos salivadamente salinescos , olores diversos,
un aliento seco y denso .
Vasago |
TEODORA/Lili
Ann
Capítulo
V
MABEL
¿Quién
diría que personas tan simples pueden ser tan crueles?
Los vecinos
han salido a hacer cosas de vecinos: barrer la vereda o ir a la
verdulería. Actividades comunes de y para personas comunes.
Pero hoy se les ha ocurrido variar su comportamiento. Critican a
Mabel. Dicen palabras violentas, suspiran y miran con cara de lástima.
Y es que Teodora fabricó una amiga.
A Mabel se
le caen los ojos, el pelo, la ropa. Se la sheva el viento o el agua.
Y así todos la shevan adentro. Aunque la forma de Xamar la
atención no sea de lo más común no deja de
ser buena.
Teo la creó.
Y así dejó de estar sola. Mabel no habla ni va a hablar,
pero Teo está dispuesta a escucharla cuando sea el momento.
Al fin y al cabo, justamente ese es el rol que Teo le asignó
a Mabel: el de amiga.
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THE
SHELTERING SKY /Lili
Ann
| Ningún
violinista entristecería más este momento.
Los campos
polvorientos soportan la pesadez de las circunstancias y las
personas más. Las plantas de sus pies saben que el
terreno es punzante y se entierra aún más en
los pequeños pies de los infantes, que corren llevados
por las manos de quienes tratan de protegerlos: sus madres.
¿Quién
merece ser juzgado de esta forma?
El poder
es quien manda ahora. Aunque las lágrimas llenen ríos
y las balas atraviesen corazones, nadie podrá cambiarlo.
¿Qué
Dios tan macabro permite esto? El suyo, el mío, el
nuestro. Todos quizás, porque no hay ninguno que se
haga presente para detener tremenda atrocidad. Como la frase
bien dice "quien calla, otorga" Así que,
permaneceremos parados en nuestros suelos de papel esperando
algún nuevo Mesías que se atreva a enfrentar
a los sangrientos líderes.
Las personas
buscarán refugios y tratarán de olvidar, sin
preguntarse si el olvido es en verdad perdón. Volarán
las aves sobre los hombres que arremetieron en contra de ellas,
pero los hombres no dormirán jamás en completa
armonía. Porque los pájaros pueden intentar
sacar sus ojos.
Quién
abandona sus recuerdos, no retoma la vida que llevaba. Y el
abuelo y el niño se defenderán con sus cansadas
manos. Corriendo no siempre se llega al lugar esperado y eso
se sabe.
"Siempre
tendrás miedo de salir, pero más miedo tendrás
cuando estés afuera" le dice.
El encierro
es muerte.
Se refugian
los que temen. Y el abuelo ya no vive. Las miradas del niño
no alimentan el estómago pero si el alma. Y el mundo
duerme un poco más alto que ellos. Quizás por
eso no los ve.
" ¿Ahí
ves la lluvia?" Le pregunta. El niño mueve la
cabeza para los costados. Dijo no. El abuelo, sin fuerzas,
lo sube más alto. Aún no han alcanzado la ventana,
pero él siente las gotas deslizarse por barrotes que
simulan encarcelar eternamente.
Las ropas
se caen, se rasgan y se ensucian. No todo paño es abrigo
y el niño no quiere morir de frío. Si muere,
el abuelo pasará los últimos días en
soledad. Y eso le muerde el corazón y lo atormenta
tanto. Tanto que a veces el peso parece no soportarse más.
Los días
están pasando despacio. ¿Se resiste el miedo
tanto tiempo? No lo creo. Un suspiro y después el llanto.
Los niños si lloran. De día la memoria está
distraída, pero de noche las imágenes aparecen
en los sueños. Las peores postales de la guerra parecen
poseer cada detalle: La sangre y las heridas; las explosiones
y las heridas; las familias rompiéndose. Rompiéndolas
quien se cree Dios.
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|
PERCATARSE
(por li)/Lili
Ann
No nos va
a alcanzar la vida terrenal para decirnos las cosas. Porque ya perdimos
anios y no lo vamos a hacer. La verdad es tan directa que nos esquiva...porque
nosotros no lo somos. No somos hoy quienes realmente fuimos ayer.
Ayer las cosas no te vieron y te atropeyaron. No te vieron y te
pisaron...no estuvieron y te lastimaron. La verdad se escapó
y vos te tomaste de sus alas para que te llevara,...o para arrancárselas.
Y atónitos hoy miramos el cielo y callados maniana podríamos
volar. Pero nadie nos dice que esto es un suenio. Por eso culpamos
a nadie. Nadie nos quiere pero tampoco nadie nos odia. Porque son
sentimientos paralelos y porque tenés los ojos tapados. No
quiero que te des cuenta de la inexistencia de esto. Es todo muy
resbaloso intencionalmente. Uno se cae,...y la fantasía se
derrumba. Y al lado nuestro sólo queda un montón de
nada.
Percatarse,
quizás, de algo.
lili_ann@tutopia.com
zi_lili@tutopia.com
avrilita@tutopia.com
avrilfreza@hotmail.com
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"En realidad nunca crecemos.
Sólo aprendemos a comportarnos en público." =)
-Bryan White
TrOz!!!--------------------------------------------------------------------
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Certificado
Mágico - Marcelo Nieto
Como si fuera
la proa de un buque cortando en dos la superficie de un ancho mar,
así avanza tu recuerdo hacia mí a través de
esta niebla, de estas aguas quietas, en esta fría noche.
Esta noche desde cuya profundidad te deslizas sigiloso hacia aquí,
cuesta abajo, y te instalas, te instauras como rey sin patria (¿acaso
otro rey de las nieves y de las brumas?); y ahora aquí estás,
junto a mí, en este cuarto que amo, junto a estos libros
que sólo por hoy han dejado de ser mi única compañía,
junto a este collar de cuentas de madera que estrujo furioso cuando
todo se hace nudo, y se me hace imposible palpar el relieve de la
trama, y la vida ya no es fiesta.
Caes como una espada filosa sobre mi espesor, te incrustas en mi
pecho como una piedra engarzada, te vuelcas sobre este rostro que
aúlla herido, te sumerges en esta sangre que clama iracunda;
y desde allí me habla tu voz, me incita tu risa, y me interrogan
tus ojos volcados sobre mis ojos para que te mire: tus ojos desnudándome
en una mirada que cubre hasta mis más antiguas derrotas,
mis declives y mis cimas.
La luna, brumosa, lejana, apenas perceptible, ilumina desde lejos
este cuarto adonde te has abismado; y aquí estás,
ciertamente, observando conmigo los reflejos tenues de la luz acariciándose
el lomo sobre el color rosa viejo de esta pared, mientras el té
humeante me aguarda en la taza enorme, junto a los almohadones donde
me arrellano junto a tu recuerdo, que es la forma de exorcizar tu
ausencia -ausencia de manos doradas, de hombros como humo, de cabellos
como lechos –, y te extraño, y te extraño.
Pero no estás. Aunque yo me fabule mundos para hoy, para
mañana, para un día después de mañana,
tú no estás. Y yo me cubro los ojos con la palma de
mis manos, y tatúo en mi rostro la desmesura, el desconsuelo,
la gélida caricia de la soledad. Entonces te busco, y no
te encuentro. ¿Porque cómo hallar aquello que nunca
se ha tenido? ¿Cómo encontrar y reconocer lo lejano,
lo imposible, lo que está separado por un muro que rebasa
cualquier intento frenético? Y mi cabeza gira, gira, y gira
como enloquecida en el carrusel cruel de este universo hecho a la
medida de mi dicha, hecho a la medida de mi pena. Y tengo miedo,
pues qué si no estuvieras tú hecho para mí.
Y tú, entretanto, ¿adónde te lleva la marea
ingrata? ¿ Por qué te aleja (de mí) el sonido
perverso de la flauta encantada en manos de cualquier falaz enamorado?
¡Marea y sonido ingratos y perversos ambos! Pues ambos te
alejan de mí tanto que no consigo verte, y desde lejos sólo
un destello, una chispa, me permiten saber que allí estás,
que no te has ido definitivamente, que tu cuerpo aún tiene
la consistencia de las revoluciones y los magníficos tesoros
de la aventura; y que, desde esa lejanía, también,
buscas con manos, con piedras y con yedras el camino que te conduzca
a algo más que esto. Porque no estás ciertamente destinado
a ser sombra infame de nadie, pues tu luz se derrama dulce sobre
cualquier hora y lugar de este enrarecido mundo.
Caes, caes. Una y otra vez. No te cansas de llegar, aunque nunca
te hayas ido. No cesas de irte, aunque nunca hayas llegado. Y los
cuencos de mis manos intentan, dementes, aprisionarte, beber de
la memoria. Entonces se quiebran los cristales, y caen como lluvias
tus cabellos y se unen a los míos, y recuerdo el tufo helado
a alcohol, y el rancio humo de cigarrillo asaltándome en
aquel amanecer tardío viniendo de Sitges, con tu abrazo aún
anudado a mi abrazo, y nuestros cuerpos oscilando juntos, acompasados
por el ritmo de una bella canción, y tu cabeza apoyada en
la mía, descansando, descansando...
¿Y si hubiera entrado en erupción y hubiera estallado
en mil pedazos entonces nuestro Vesubio feroz? Feliz hubieran dicho
de mí. Encastrados en piedra, vueltos estatua de cenizas,
pero juntos. Hasta el fin del mundo. Hasta la consumación
de la última de las estrellas. Pero te fuiste. Y yo me quedé
aquí, detenido en un tiempo que sólo yo sé,
bajo el cierzo congelado que horada mi cuerpo con su silbido, y
donde aguardo el milagro que no viene, que tal vez ya no llegue,
mientras tu estarás solo, desvistiendo tu cuerpo en la frialdad
de unas sábanas que no saben abrazar, y que no acarician
por más suaves que parezcan.
Oh rey de las nieves y de las brumas, oh rey de los campos y de
las lilas, oh rey de los pájaros y de las nubes que cruzan
veloces este aire y este pensamiento, ya no busques, y olvida. Simplemente.
Pues olvidando se encuentra. Y ven, cruza presuroso este cielo tachonado
de estrellas antes de que la tempestad se lance impetuosa y furtiva
sobre la extensión de la tierra.
Y olvida. Olvida, pues olvidando se encuentra: una mano, la mía,
que está tendida hacia ti, y un rostro, el mío, que
está vuelto hacia ti.
Sonríeme, entonces, con esa ternura con que sólo tú
sabes. Luego, toca mi corazón con tus manos, y abre una a
una sus puertas. En esa, detrás de esa única puerta,
te encontrarás a ti mismo, vuelto por fin rey con patria,
tatuado junto a mí en un momento de la eternidad.
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Con
el agua sobre tu rostro- Marcelo Nieto
Vientos
de mayo, que danzan en el mar …
¿vísteis a mi amor en algún sitio?
¡Ay de mí! ¡Ay de mí!
¡Por los vientos de mayo!
¡El amor es desgraciado cuando la amada está lejos!
Poema IX
James Joyce |
El agua se
lanza con fiereza contra las rocas del muelle donde me hallo, esperándote.
Las horas pasan lentas, los días perezosos, y esta espera
mía no tiene fin.
Mis ojos se pierden en la excesiva anchura de esta masa de agua,
y a lo lejos se sumergen
como las campanas de buzo arrojadas con violencia al fondo del agua.
En la distancia, un carguero avanza imponente cortando en dos la
piel acuosa del mar
¿Y
cuántos días hacen que te fuiste, arrastrado por el
rumor verdoso de otras tierras?
¿Cuántos días hace que te espero con la salobre
brisa marina esculpiéndome un nuevo rostro?
E imagino que el barco que te llevó, te devuelve ahora inalterable,
y desde la proa saludas
y desde allí me avientas un pañuelo que lleva el perfume
de la tristeza, y el desconsuelo.
Pero no vienes.
No vuelves, a pesar de estas lágrimas.
Y yo no duermo, vuelto estatua expectante en medio de este batir
arremolinado de olas.
Cada noche,
al salir en el firmamento Rígel alzo una mano,
E intento tocarla, como si pudiera.
Porque sé que tú, allá lejos, haces lo mismo
con Aldebarán, y me buscas.
¿Y no te guiará el brillo de esas estrellas hasta
mi abrazo vacío, hasta mi piel ahora gélida?
¿No te hará volver acaso mi aúllo de animal
herido?
¿O no escuchas los agudos chillidos que lanzo desesperado
a la luna que me ilumina indolente?
¿Y
nadie te habrá visto correr desnudo con un cirio encendido
bajo los árboles,
buscándome en esta errancia impuesta,
en esta huida con que te cubriste como bajo un manto?
¡Vuela
gaviota, vete de mi lado, y aleja de mí tus rojos pies!
¡Vuelen oscuros petreles, huyan hacia cualquier parte!
¡Que nadie vea cómo se mofan de mi estado en su desigual
y agorero graznido!
Pues en verdad desgraciado es aquel que ama con locura a quien se
ha ido tan lejos.
¿Y
tú, viento fresco, acaso no soplarás presto para llevar
largas las altas velas,
y permitir así a esta nave ir en busca de aquel que se halla
perdido, y clama en voz alta
debajo de las crestas de un bosque en flor, que tiene matices de
oro en el follaje?
Oh vientos
del otoño, dispersen mi lamento
Oh vientos del otoño, diluyan mi pena
Y enjuguen las lágrimas de mis ojos, aunque haga frío,
y sea de noche, y él no venga…
Marcelo Nieto
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