carezco de ritos
para este pasaje
dando vueltas en trance por el parque bajo el sol
llevaba en los labios la sal de tu sudor
distinto
para cada uno
aquello que no podemos
comprender
cuadriláteros hundidos en el suelo
areneras de paredes percudidas
cuánto?
. . . ocho nueve siete diez ?
nos largaban ahí al caer la tarde
entre armazones de grúas
mandíbulas de palas mecánicas
para jugar
él era un amigo
de los hijos de los amigos de nuestros viejos
era difícil salir
paredes lisas de hierro café
yo quería ser su amigo
entre dunas desmoronadas
sortear peligros juntos
errantes
en el desierto
el olor limpio del algodón gris
combándose elástico
vos sudando
todo un día dilatado de febrero
incubó este viento arrasador
bolsas vacías deambulando a la deriva por los ambientes sin luz
qué tan profunda de donde espeso
la fuente brotó
en oleada como soñando
de temblores te arqueabas
la tormenta incapaz de contenerse se desfonda en lluvia torrencial
descansamos contra piedra erosionada
recordando aquellos que se fueron
sorprendidos por la ola efervescente
no quiero esto dijiste
mientras me soltabas
yo precipitado
desde tan alto
seguí cayendo
noches y días
así desnudo
los dedos quietos
sobre este charco
de saliva y semen
siquiera tu imagen
sostenida
en el vacío
o pasar ralentando nuestros pasos
por delante de una casa noche tarde
cuando adentro alguien hay tocando el piano
Ricardo Messina. Mitólogo amador, librero de oficio.
Libros publicados * Fluvial (1997), * Cantauria (1999), * Napa (2002),
* Pliego (2003) –todos en edición particular-
contacto : cuatrotornados@hotmail.com