IV

   osvaldo verón

             

oh dios


" gracias a dios ,soy ateo"
luis buñuel

nomencla ideas
de presbítero rana
que aquella luz de cuatro de la mañana
te diga,creo,santo,la hora del lobo
tu dios esta quieto
quiza esperando
diciendo tú vives y eres como él
hola que te dicen ,tú estas sola
danson nataniel,tirregui larito
y la sombra mustia que pasa y se encoge
tu padre,responde y como cabizbajo
no saludes tiempo,ya hacia la gloria
ten tus breteles,bailando el tango
quiza un día te tenga en historia
por los hechos buenos,los hechos amados
si tienes el pan y tienes la hierba
dios proveera todas las miserias
no te detengas en tu estrella
quiza la duda,tal vez el percance te pudra de hielo la existencia trunca
dame dos luceros,ya tienes la historia
es tu berretín,deshace la norma
y dame un recipiente tendido de lucas
con suaves mañanas tiznadas de blanco
este es el momento y es la historia
no te detengas nunca
miriadas de historia se repite y se repite,quiza de fé enloquezca el hombre
si no probo ,estar sin trabajo,si no probó ser hombre
quiza sea muy dificil,enlazarla noche que con energia lunar,blanca callada
perdoname diosa
perdona la dentellada
tengo tu pan,muera la politica que quita
asados a los que no tienen
perdonar el hombre sacrificarte en la tuya
oh dios ¿porque eres tan cruel?

verón, osvaldo

 

V

poemas ilustrados


¨no es la miseria lo que importa,todos los hombres sufren,incluso los que no escriben poesía¨
                                                                                                      bukovsky

poe - mas y lustrados
poemas y lustrados
poe massy lustra 2
poe mas y lou strados
po´e´ mas y luz trados
poemas y lustra 2
se lustra 2 pomas
pomadas se lustra
dospoma lustrase
ilusmase potrados
e´proibido tirar massé cuando se lustrase lustra

verón, osvaldo

 

IX

 yoko ono,la hermana de ekono

porque leo a yoko ono
porque salió en bolas antes que todos
porque hacia haiku despues que los beatniks
porque tenia mas guita que lennon
porque invento el punk,el industrial core y vino a la argentina mientras la perseguia de la rua,klemm,teresita anchorena y adentro exponia un par de poemas en paredes blancas y nosotros bebiamos champagne como en la conferencia de charpentier en la oea antes de pasarse a la poesia reventada(yo no soportaba el saco)
ahora tengo que disimular porque dicen que soy un choborra que doy piquitos a los chicos en el escenario
bueno sigo,yoko es la primera china que me calentó despues de la sirvienta

verón, osvaldo

 


 

Enrique Molina

Esos cuerpos que amamos en un tiempo perdido

cuando el sol relucía por su piel,

cuando sus cabelleras se derramaban

como nubes de sueño.

Que golpearon el corazón como vivas campanas,

que fueron míos

palpitando con sus tiernas colinas y sus valles

y el tenue canal de sus espaldas

y sus bocas ardientes, sus muslos de adiós

y de imposible.

Esos grandes dones de este mundo

ahora sólo perduran

como un destello

como una pena inmóvil en el fondo del alma

(Destello)

Finalmente, ¿qué quedará de lo que fue nuestro
instante?

¿La imagen de una ola, de un boca, de una

lágrima?

¿Qué será de nuestras posesiones más queridas

luego de interrogar desesperadamente

cada materia y forma de este mundo

que no dejó de exaltarnos, sin tregua,

con la sentencia de estar

sólo de paso,

de saber que todo amor se desvanecerá,

que el agua de los ríos se llevará también nuestra
esperanza

de perdurar?

Y el gesto de mirar por la venta, de pasarse la mano
por la cara,

el torbellino de los amores, ciertas partidas,

el eco innumerable de los viajes,

del vino, de las diarias comidas,

la velada a la vera de los muertos,

el cielo ciego del olvido, la luz de la memoria.

¡Oh, Dios! Fue todo tan hermoso y tan trágico

que de algún modo ha de quedar un eco,

un reguero de sueños y nostalgia en la otra orilla.

Algo que vibrará como una luz perdida

en el cielo infinito.

(En el cielo infinito)

Poemas del libro El adiós, libro de poemas
póstumo del "enorme" Enrique Molina, muerto en 1996.



Ana Emilia Lahitte

elemental. -

Importa
esa extraña lealtad
las limpia cepa de moderada luz
la fe certera
y esa forma de amor apaciguado
que busca perdurar
y lo consigue.

Pocas veces
abarcan el tiempo que la vida
concede a nuestra sombra para abarcar
el mundo.
Pero las amistades fundadas
verdaderas
atraviesan la muerte con natural certeza
sin dudar que los rostros
los nombres las edades
que fueron avanzando
devastando
no tienen validez en la serena
continuidad de puente
a veces sumergido
que las profundas largas amistades
extienden con el ritmo del sol
o el arco iris.



(te bajas un archivito mp3 imperdible!!!)

click aqui SONETO DE LA CUCARÁCHARA

click aqui para menearte con holgura

Frido Martín

SONETO DE LA CUCARÁCHARA

A vos que bragas vestís de muchacha,
empinada en tacones y sin máscara,
a vos os pido dejad vuestra cháchara
que sólo quiero vuestra cucaracha.

Abrid el gabán que quiero el culero
otear al gazapo tras el liguero;
así cantará mi viejo jilguero
y vos sin chistar daréis el trasero.

Lo comeréis todo so'l alcornoque
en la arboleda que vela el sereno
y vais a gemir con el electrochoque.

Y si tras nosotros el celador
fisgón como naides la emprende cruel,
sin duda sabrá deste vibrador.




Ana Guillot

El caballo de Troya
su espuma, la muralla

antes era Aquileo el que lo perseguía,
pies ligeros para las siete vueltas de la hybris

-el engaño está en el vientre- dijeron

era Héctor, el de la ingente lanza,
su adversario

- el destino está en las aves- nombraron

era la Parca
tejiendo para él un negro laberinto

-Hécuba retumbará incansable sobre las firmes rocas- callaron

y Paris que arremete altivo
sobre el único punto vulnerable

Silenciará Homero este final:
el héroe ha de vivir aún

y es la mudez de la madera
apenas el presagio funesto de otros días


Sobre la alta torre la túnica de Andrómaca
vela la distancia
entre las naves argivas y su cuerpo

y disuelve la luz
líquida como el mar que la circunda

el aire se desliza apenas
sobre el peplo

ella sostiene la cabeza
con la altivez propia de su rango
pero sus dedos
buscan su costado temeroso
la premonición sabia del oráculo
los versos que Homero cantará

una mariposa se detiene en su hombro
y ella la aparta
con un gesto improbable

es húmedo y pesado el aire
ahora

mientras late
la memoria del gesto
en su cintura

Huele a muerte en Troya
pero las regias naves
desconocen aún
las mieles del triunfo

juega Astianacte en la alta torre
mientras ella
la mariposa, el gesto
o el recuerdo del gesto

retoza Paris junto a Helena irremediablemente
clandestinos

y Hécuba pronuncia una oración


teñirse otra vez de vino y de sangre
/los vínculos violentos hostigando/

la corona de vides en la frágil cintura
las palabras tensando la caverna

no proteger los rastros
deshabitar la médula
hundirla en otro cuerpo

honrar al dios
en la plena desmemoria de esta especie
y no volver los ojos
para no reiterar

la nítida silueta
resuelta en pocas líneas sostiene
la cabeza del rey

ejecuta la espalda
una postura altiva
/¿llegarán sus piernas
hasta el piso?/

es sabido que el toro
lo habita por detrás

prevé una victoria
la concreción terrestre de su estirpe

pero él no lo sabe
/¿llegará la boca
hasta sus pies?/


la imperiosa semántica del manto
alentando la forma
como de seda
sobre el cuerpo tenso y mineral

era la danza
las antorchas hiriendo
la solidez del aire

la profecía del templo
en el rictus memorioso de las manos

el dios concebido en el muslo
a punto de parir




 

carnada viva
© Griselda García

La palabra cadaveriza la carroña.
J. Lacan


1
sonámbula

 

no entiendo muy bien las cosas por la mañana, miles de luces moviéndose en algún punto entre mi nariz y mis ojos. antes aquí solía haber un jardín, una casa conocida sólo en sueños. Invento cascadas de palabras para vestir mi desnudez
/
el oeste las estrellas el alivio y la desesperación. amasarme un alivio de miga de pan, una calma de a ratos, un sosiego de mentirita. si sólo pudiera dormir un poco tal vez al despertar te cocinaría una tarta de manzanas. hoy visto ropas con un brillo del que carezco.
/
fui expulsada del útero hace unos instantes. sin dolor, sin frío, cansancio o sueño. sólo hambrienta y totalmente enceguecida.
/
duérmete niño,
duérmete ya,
que viene el coco
y te comerá.

escamas, horrores del ocaso, despertar al día de sol, salir del sueño, esa cárcel mullida y narcótica, inciertos pasos de cervatillo, centenares de horas de sueño lo hacen todo irreal. encapsulada, juego al oficio mudo.
/
protozoarios, vistas desde el último piso, todo muy tranquilo, relámpagos o son las luces de la ambulancia, uno de los tres tiene que salir de la jaula cada tanto para dejar espacio a los otros, mirar una pechuga metamorfosearse en ciempiés marino.
/
quemamos lo que queda de tierra para asegurarnos que no crezcan malas hierbas.
/
estuarios resecos, uvas avinagradas, un líquido frío y viscoso que cae entre las piernas. ya no tengo miedo, fabriqué un agujero para cada una de tus púas.
/
no sé cómo hizo mi lengua para llegar hasta acá.
/
me encanta que mientas, me siento correspondida.
/
evitando en todo momento caer en una podología vulgar, me autodiagnostico un callo en el pie derecho.
/
felicidades, te auguro un brillante porvenir de ama de casa.
/
arriba el telón, a salir a escena por primera vez. oímos tus dientes golpearse desde acá.
/
somos cobayos tras un cristal esperando que alguien venga a revelarnos la verdad.
/
todo leproso mira con envidia la carne intacta.
/
monjas de blanco para mi decadencia, alucinaciones en la alfalfa, te miro porque sos lo más lindo que hay para ver por acá, subíte a mis dedos. intento lastimarte y luego de un rato lo logro.
/
puede ver en el bosque la edad de los árboles, la edad de todas las cosas. al final de la vagina hay una luz blanca, dice, se oyen sonidos peristálticos, la cabeza pesa como una granada madura. lucís algo nazi con tu rape a cero y esos borceguíes, pero estás detrás y eso es lo único que importa ahora.
/
otra noche luchando contra el papel siempre dispuesto a saltarme a la nariz. lo indecible se me encoge adentro como una serpiente de coral: mis sustitutos de la realidad funcionan a la perfección. será mejor que salga de acá antes que amanezca.
/
me bañan y perfuman, asisto muda a los preparativos para la desfloración. viajero amazónico, la ancestral noche de la selva se cierne sobre tu espalda.
/
se abre y es rosada y dulce, mezcla de fruta roja y extraña flor nocturna.
/
cazadora de orgasmos porque sí, sabe encontrarme la noche escapando de almas lúgubres. ¿qué esperaba? ¿una decena, una centena? pues no. vuelvo corriendo, viajando veloz hacia el poniente.
/
el cielo gime un atardecer de fuego.
/
traté de alcanzarte, arena entre los dedos, agua entre las piedras, unos hongos secos que sacamos de una bolsa, qué hacer si el fuego ya no quema como antes, seguir remando, remando entre nubes de sal, nada pasa, apagar la radio para oír la lluvia, corazón de roca, muda de corazón.
/
desierto de chocolate, Nick Cave corriendo el colectivo en Liniers, ángel caído atropellado en la ruta, muñeco vudú bajo las sábanas, ser limpia, sana, enferma, azul, nadie me salva hoy, con este sol bestial a quién va a importarle si morimos.
/
el tren avanza por el túnel como un topo, como un falo con su ojo ciego en el extremo, los ojos lloran lo plateado que hay en mí, ancianas que envuelven en abrazos de naftalina y pastillas para la tos, que nada pueda ser peor que esto es un alivio, hoy es horrible, ¿cómo creer que mañana será mejor? hoy él me lleva más rápido que nunca y por favor, que todo esto sea real, que si es un sueño ya lo creí demasiado.
/
soy de hielo, nadie me toca. sólo el espejo sabrá de mi mueca más horrenda.
/
estoy dura, oruga, Roberto con los labios rojos cantando para mí, compro a una anciana un pastel de higos ¿debo alabarte, mi rey? caer así a tus pies, so painfully beautiful, caricias como navajas, erizo azul guárdate tus púas.
/
un lagarto aparece tras las hojas, la pareja de japoneses mirándome con extraños ojos, llamándome a su cama, sillas de ruedas, camillas, aparatos que obligan a yacer con las piernas muy separadas, un paseo con el predicador nos devuelve la tranquilidad, huérfanos, no importa si volvemos tarde a casa,
/
él busca a Dios entre mis piernas y a juzgar por su expresión parece que lo ha encontrado.
/
te arrancaría el útero y lo pondría a secar al sol con sal gruesa y ají molido.
/
montada en mis tacos altos no podrá alcanzarme la tristeza.
/
a lo lejos ecos de truenos. despertarme temprano, quedarme sin yerba, sin hierba, hacer un budín, batirlo lentamente, crujientes cadáveres de cucarachas en los rincones, aplastar alguna y ver cómo la vida se le escapa por el agujero cloacal.
/
el cielo se nubla mucho y violeta.
/
silos llenos de cebada, fácil, muy fácil, aquí nadie puede vernos, he olvidado lo que es una caricia, época de no mirar más que con ojos de lobo, me mantengo sigilosa como el cazador camuflado entre arbustos a la espera del momento de distracción de su presa.
/
los omóplatos como hermosísimas estructuras vestigiales de antiguas alas.
/
para el que sabe ver no hay universos vedados.
/
acurrucada en el escalón de una de las escaleras de emergencias, contemplando el polvillo acumulado durante años en los huecos del hormigón. dolor de cabeza. dolor de cabeza. dolor de cabeza. nadie va a buscarme aquí. sola en una playa congelada, las estrellas llueven sobre mi pelo. por la mañana despierto saboreando agua salada. viaje bajo el mar, la sal destiñe mis vestidos, encuentro los cuerpos de mis amigos muertos. alguien que no tiene ojos me toma de la mano y nadamos a una velocidad inverosímil. cuando mis oídos están a punto de estallar el ser a mi lado golpea a ambos lados de mi cabeza y me libera del malestar. extraña calma, no respiro, sólo escucho los latidos de mi corazón.
/
no hay como naufragar en el lugar donde mueren las palabras.
/
cuando bastaba el amor para solazarnos en finales de jornadas de verano.
/
los ruidos del estómago despiertan a los pájaros. estrellas de sol en el azúcar, lomos plateados de las olas, muebles lamidos por la rompiente. Kenny está al piano, Charlie pulsa las cuerdas y ninguno sabe qué es el amor. se ponen sus mejores trajes, preparan martinis secos, el viejo Buk eructa y todos aplauden. tocar el botón equivocado sería echarlo todo a perder, reconocer que el lobo se esconde en esa boca dulce como las uvas últimas. justo cuando la luz baja cada chico toma a una chica de la mano y se refugian entre los árboles, con botellas de vino, frente al río, pero el número es siempre impar. no ha llegado aún el tiempo del azúcar, restan leguas de caminar sobre el agua y arder.
/
explosión de pimpollos en las venas, garganta tapizada de flores, pétalos que el sueño del mal ha vuelto negros.
/
en la alta noche pasos, un soplo apaga las lámparas de aceite. el roce de una túnica anuncia que está aquí, al pie de la cama, esperando que abra los ojos.
/
envuelta aún en las brumas del sueño entre las sábanas de este ataúd en que descanso y en que vivo: una puerta se golpea hierve el agua el sol quiere entrar.
/
hada madrina, ¿donde estás? hacéme escapar de la oscuridad de mi alma, amamantar a mi pequeño hijo al sol, la visión del eclipse le daña los ojos, ambos morimos camino al hospital.
/
llegar con la satisfacción del trabajo realizado, hacer el amor sobre la cama recién tendida,
durante toda la noche arrancamos las escamas donde antes teníamos la piel.
/
adivinas el futuro en la textura del semen con tres días de abstinencia. abandonas la caza que huye hacia el frente. creo ciegamente en los dictados de mi carne a los que me someto con sumisión, como la esclava más dulce. ¿perderé el rumbo ahora que perdí la conciencia? extraño, envuélveme en plumas sedosas y negras: cuando ya no quede más ropa por quitar será hora de arrancarnos la piel y sentir en carne viva cómo las agujas gélidas del dolor se transforman en un nuevo pelaje.
/
quiero saberte, es en el descenso en donde te nombro, en la encrucijada de los vientos. demorándome en los frutos, te cubriré con azúcar escarchado y con mi calor te harás almíbar:
podré comerte.
/
alegrémonos: el algo encerrado en tu carne hoy descansa.
/
las sábanas que albergaron multitudes hoy escupen castas de súbditos traidores. el rey perfora, el rey horada, viva el rey.
/
llegas en los días húmedos, la entrada se hace suave y salival. te vas dejándome perlas en el vientre. mientras respiras Cecil muere, lejos. el miedo es una cárcel sin rejas. la noche se abre como una prostituta vieja en las pupilas del insomne.
/
cuando todo hace agua, aprendés a achicar por primera vez. una vez reparado el bote entrás al mar de espaldas, en los ojos la lujuria de un marinero joven.
/
tenemos, en la alta noche, besos en los párpados para calmar el ardor de ser, y refugios construidos con palabras que nunca nos protegieron de nada.
/
ansiedad ante una puerta cerrada, vida y muerte detrás , imposible dado de dos caras, dos palabras que de pronto cobran demasiado sentido. color blanco y sillas duras para la espera, no tranquiliza intuir el resultado. aunque digan que viviré eso sólo significa que la muerte decide darme otra vuelta de ventaja.
/
condenada al lugar del deseo donde el dolor restriega las alas y rotura el pecho, vacían mis cuencas panteras sin nombre.
/
la sonámbula que fui no deja en paz a la obediente niña que intento ser. no fui distinguida con el don de la alegría, ni me han sabido decir por qué hay infinitas formas de enloquecerse y tan pocas de calmarse. sin sigilo sin sosiego sin silbidos ni zumbidos sólo lágrimas a punto de caer desde las cuencas vacías.
/
viaje al interior del ojo, túneles de carne, de a poco, introduciéndose en lentas porciones, comiéndonos para saciar hambre de siglos, veo la unión entre todas las cosas, pero no puedo ver la red invisible, me toco el vientre, un hueco, parir en medio de la selva porque él es selva, es río, árboles, tierra, intuyo a mis hijos en una gota de agua, en las estrellas parpadeantes, amanece, lejos. dolor de estómago, duerme, duerme, y yo miro todas sus fotos. arañas en las manos y las miro pero no están, y lo sé antes de mirar, duerme, duerme, la planta nos ha dado lo mejor de sí y ahora transpira en su jaula de cristal.
afuera los murciélagos chillan, impacientes, en las fotos sosteniendo una boa, hermoso duendecillo mío, solo en su casa sin muebles, su cara muta y da miedo. sólo nos movemos entre dolor y no-dolor, en intervalos tratamos de sonreír.
/
pasamos meses sin vernos y cuando nos reencontramos curo tu espalda ampollada, soplo para que no arda el alcohol. duendecillo mío, tanto ardor fue posible gracias a tu ausencia, ahora estamos cerca pero la grieta se ha abierto entre los dos, dejándome de este lado, fría como roca, con la memoria de quien supo ser más leve que el aire.

/
está frío, está frío, hay que calentarlo más, eh, ¿pero qué es esa carita de asustado? esto recién comienza, amor ¿estuvimos lo suficientemente cerca? él está en la selva y yo estoy por desnudarme ante brazos ávidos de encontrarse con la musa, nunca alcanza con que alcance.
rendíte al sueño, guardián que pone cadenas en los párpados, pequeño príncipe, aquí estoy para velar tu descanso ¿me aceptarías a tu lado sólo para verte dormir?
/
siempre charcas, bañeras, océanos con olas gigantescas. en sueños de Guadis me secuestran y todo es desolado y confuso. el edificio de Raymond tiene olor a hotel de vacaciones en el mar. ese olor es George didgeridoo flauta de bambú Amazonas ayahuasca y sobre todo hartarse en los cuerpos, Amor. pero también es la nena abandonada llorando porque George se fue a la selva y al volver limpiándole la sangre de la cara curándolo con aloe parada en el estacionamiento bañado de sol de un hospital municipal jugando con la sangre cristalizada en algodones dentro de los bolsillos. alguien me habita en sueños. su vigilia es mi pesadilla.
/
en las horas altas de la fiebre un primer coágulo repta hacia abajo y luego otros, más oscuros, prosiguen el tránsito sigiloso. el miedo nunca descuida sus huevos.
/
a lo lejos el viento mece el cuerpo de un ahorcado. la mandrágora aguarda ávida el sonido del cuello quebrándose, la garganta boqueando inútil, el espasmo último que derrame el semen tibio que es su alimento.
/
terciopelo de pasos esperados con ansia salvaje, el cuerpo entero en alerta. una salida, no sé si al sol o al sueño, barcos dorados, en noches de tormenta se oye el gemir de un ahogado.
/
toda la noche esperando oír la palabra que demude, aguardando entre mandrágoras sobre el semen que dejó el espasmo último del ahorcado. llegó el tiempo de mudar las pieles, la belleza que bebe del horror no tarda mucho en mostrar su peor cara. toda la noche sobre el semen de los ahorcados, heme aquí, oveja negra retornando al rebaño.
/
ninguna visión futura podrá superar este sueño en que Dios es un punk rubio que tiende su mano y dice: "ven".
/
destroza revienta el tímpano ángel desamparado de almendras en los ojos y ardorosas zarzas del más remoto cielo la espalda en delay salta a la lengua que sólo anhela sal en el momento de más sed hierve mi sexo mendigo en el hotel de tu piel albergue para lobos cazar todo el tiempo cansa y cansado no podés cazar una vez abiertos los ojos no habrá otro destino posible que esta luz de ensueño.
/
la escarcha ha caído sobre el valle de duraznos, franja de nubes en un falso Sinaí, con el tiempo nos volvimos lejanos como estrellas pero mucho más fríos.




Maria Cristina Risoli

70 - pastos secos

pastos secos
erectos desde agua oscurecida

pastel terrosa

quebrados hacia el agua
naufragados en ocre traslucido

una piedra de mar levanta hondonadas
de luz concéntricas olas
se deshojan en barro-acuoso
arrastrando restos

ha llovido

 

81 – poemas breves

“fui como yerbas y no me arrancaron.”

Álvaro de Campos

Vi la corteza quebrarse.
Vi una orquídea des adherida.

Llegaron las heladas.


***

de mi en mi mismo retorno me miro
desde mi retorno de mi te advierto
salto del exilio

***

me llevo en el cuerpo
me sostengo abreviada y mi cuerpo cae
me redimo desde la retorsión de mis vísceras

***

crujió una puerta el silencio de la noche
saltaron en pedazos destrozadas astillas
tan cerca de mis retazos

***

vengo del destierro de la palabra
de congeladas arenas
a inquirirme

***

desde el vientre tallado del tiempo
se desligan
sonoras ramas desnudas

***

entre tensas catenarias
la levedad tiende un puente
teñido de brumas

Cristina 17/08/03

 

98- Leda

 

Leda calló

calló

para no partir calló
para no partirlo
calló
para no partirlos calló
para no perder las

selladas vendas

volvió a callar todas
las veces

para no perderse para

no partir


Leda calló para

no

partirse

 

Cristina
dic./03

 

sedosa danza en el vuelo
de los sedosos cisnes
etérea gasa sutil
que ondea en oleajes

como gran ave madre
como gran útero lúcido

cisnes en lanza
casi sostenida desde los graznidos
graznidos que alientan el soplo del vuelo

suenan fogonazos
un jirón se arranca
en suelto aleteo


va a rozar la tierra
 

flamean los hilos
se extienden las alas
en trazos el pájaro
se vuelve cortejo

 

Cristina oct-03


Erica Jacquemain


caperucita negra devoraba a loba roja del bosque gris mientras mamita blanca apuñalaba a abuelita verde y leñador rojo que rescató a loba negra degollaba a mamita rosa y golpeaba a caperucita negra en el instante en que a abuelita blanca se le quemó el pastel mientras incendiaba el bosque negro ella decía había una vez

-----------------------

y luego está el espacio negro -déjate caer, déjate caer
A. Pizarnik

quien queda de ella - la mece - sonríe - y levanta sus manos - y desviste su sombra – desnuda - sonríe – y su sonrisa es más hermosa - que el dolor - se mece – en el borde - abraza su propio vacío - desnuda de sí misma - cae en sí misma - al abismo en sí misma

sube sube despacito por las curvas de su cuello ella toma impulso se aferra a un cabello sube sube hasta la altura de su
oído ella acerca sus labiecitos toma aire suspira abre la
boca y ella calla
ella solo tenía
silencio

----------------------------

tú misma
te deshaces
te desdices
te cierras
y arrojas la llave
en tus abismos impenetrables
y aún te crees con vida cuando caminas
entre los muertos

--------------------------------


te caes,
te diluyes,
anocheces,
sueñas.
aún hay flores en el jardín detrás de tus ojos
pero al abrirlos solo vez cenizas.
"en la otra orilla de la noche"
la muerte se ha calzado tu rostro
y no deja de mirarte,
pero aún así no cruzas,
y te quedas,
y te crucificas,
y cierras los ojos y la que murió de amor
se pierde entre las llamas.



Regalo


Los sonidos
se hicieron nuevos.

El aire se llenaba en la ventana y yo buscaba la puerta. Quería salir. Algo crecía desde el otro lado del cuerpo.

Después yo pasaba y no lo ví.

Y después pasé.

Yo latía y cerré fuerte los ojos. Era un venir de sombras que eran colores que eran pájaros que eran piedras. En la mirada traía luces y el cuerpo desnudo.

Se abre.


"hechas esto que es mas grande
que no cabe en mis silencios."
ro piru pipup



Mariana Tsvietátieva

 

Para mis versos escritos tan temprano

Que ni sabía yo que era poeta

Brotados como gotas de la fuente

Como chispas de cohetes

Como pequeños diablos irrumpiendo

En el templo, donde rige el sueño y el incienso;

Para mis versos sobre la juventud y la muerte

Para mis no leído versos,

Dispersos, llenos de polvo, en librerías

Donde nadie los compra, ni los compraba…

Para mis versos, como para noble vinos,-

Su turno llegará.


De Mariana Tsvietátieva (del libro Mi Pushkin, TRaducido por IRina Bogdaschevski, para SAntiago ARcos TRaductores, Buenos Aires)



Rafel Alberti 1980

 

N.Y.

Aquí no baja el viento,

se queda aquí en las torres,

en las largas alturas,

que un día caerán,

batidas, arrasadas de su propia ufanía.